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Condenaron en La Plata a un líder boy scout por tener sexo con una nena de 13 años

Fue sentenciado por "estupro agravado". Llegó a juicio detenido por violación, pero fue condenado por estupro. La víctima denunció tras cuatro años de amenazas.

La justicia Penal de La Plata condenó a un líder boy scout por haberse aprovechado de la inmadurez sexual de una menor de edad que formaba parte de su grupo, situación que se extendió durante cuatro años, según se desprende de la resolución dictada por el Tribunal Oral Criminal I de La Plata de manera unánime. Los datos de la víctima se mantendrán en reserva para no avasallar su intimidad ni integridad.

Se trata de Fernando Ismael Savietto, quien recibió una condena de primera instancia de ocho años de prisión. El ahora condenado fue detenido en el año 2018 y desde entonces está tras las rejas. Lleva cuatro años y ocho meses privado de su libertad. Los jueces encuadraron el caso como "estupro agravado por ser el encargado de la guarda".

En su alegato, el fiscal de juicio había solicitado una pena de diez años de prisión. Por su parte, el abogado de la víctima requirió la pena de diecisiete años de prisión por el delito de "abuso sexual con acceso carnal", pero esa postura no prosperó.

En su denuncia, la entonces adolescente aseguró que fue obligada a mantener relaciones sexuales bajo amenazas. Los abusos, según se dio por acreditado, ocurrían en la camioneta y en la vivienda particular de Savietto, en la localidad de Saladillo, perteneciente al departamento judicial de La Plata.

En su descargo, el hombre -que en la actualidad tiene 52 años- no negó la relación que mantuvo con la joven a la que le lleva más de tres décadas de diferencia etaria, pero sostuvo que las relaciones sexuales fueron consentidas. Para nutrir su versión aportó un video en el que se lo ve junto a la joven en pleno acto sexual.

La víctima declaró en el juicio y dijo que se animó a contar lo que le pasaba recién en el año 2018. "Desde 2013 a 2018 fueron un montón de amenazas constantes, en las redes. No aguantaba más, me estaba volviendo loca, no sabía para donde salir. Se me iba la cabeza, quería ver la forma en que se muera, tenía mucho odio, bronca y asco. Yo andaba con un chico, (…), le conté lo que andaba pasando, y ahí hablamos con una policía que conocíamos, (…), para que nos asesore".

En otro tramo de su declaración ante los jueces la víctima señaló que a "Savietto lo considero horroroso, lo odio con toda mi alma y espero que se muera antes de que salga de la cárcel. Saladillo es un lugar chico, cuando estuvo en libertad el salía a los bares, y yo tenía que andar con el papel de la perimetral. Adentro de la cárcel tiene celular. Conmigo no se comunicó, pero hay chicos que lo siguen en Instagram".

Durante la investigación, se allanó la vivienda del acusado, en ese procedimiento se secuestró un preservativo usado de vieja data y "objetos sexuales, algunos de los cuales poseen referencias gráficas a actos sexuales mantenidos con la menor víctima".

Las pericias psicológicas y psiquiátricas a Savietto fueron contundentes. "No tenía sentimientos de culpa o angustia por el hecho que se le imputaba, porque tenía una actitud exculpatoria, porque hablaba de una relación consentida (…). Él se hace cargo de la relación, desde el lugar de la asimetría por la edad de la menor, pero no se arrepiente", se detalla en uno de los informes.

En otro documento pericial se concluye que "Savietto describe con lujo de detalle el vínculo que mantuvo con la persona víctima menor de edad, como un vínculo simétrico, reconociéndolo como un vínculo de amor, una relación afectuosa como de pares". La menor tenía 13 años, él, 47, al inicio de los hechos que fueron juzgados. Esa diferencia de edad fue computada como una agravante de la condena. Para el Tribunal "la asimetría de edad por ese entonces entre el imputado y la víctima era exorbitante".

Tras analizar toda la prueba los jueces Hernán Decastelli, Ramiro Fernández Lorenzo y Cecilia Sanucci entendieron que no se trató de un caso de violación sino de un estupro, es decir, el ahora condenado se aprovechó de la inmadurez sexual de la joven para someterla a sus más bajos instintos.

Según coinciden las bibliotecas jurídicas el estupro es "aprovecharse de la inmadurez sexual de un menor entre los 13 y los 16 años, donde se seduce a la víctima y donde no hay una relación sexual forzada, sino consentida, pero en un consentimiento que la ley estima completamente viciado". "Se entiende que entre los 13 y los 16 años la persona no es lo suficiente madura como para entender los alcances de una relación sexual con un hombre mayor de edad".

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