martes 23 de julio de 2024

Sigue viva la memoria de "Las Victorias": homenaje a desaparecidos de la Rosa Mística

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Por Dr. Pedro Porta Fernández*

El pasado sábado 8 de julio se llevó a cabo un nuevo homenaje a los siete desaparecidos de la parroquia Nuestra Señora de la Victoria, conocida como “Las Victorias” ubicada en calle 54 y 23. El mismo estuvo orientado a la puesta en valor y restauración del banco colocado en 2014 con mucho trabajo de la Comisión Memoria de las Victorias, ya que durante los casi 10 años que pasaron se fue deteriorando.  Las Victorias, que hoy se conoce también como “Rosa Mística”, ocupa un rol muy importante en la historia de nuestra ciudad. Durante los años 60-70 Las Victorias se conformó como un lugar donde sectores juveniles se reunían y pensaban un mundo distinto al calor de los grupos scouts y las alitas, de los encuentros, de distintas actividades sociales o las revistas Sedipla o Pascua. Allí, acompañados por los curas Rubén Capitaneo y Juan “El Vasco” Bengoechea, soñaban con una sociedad nueva y lo ponían en práctica de distintas formas. Con estas búsquedas y siendo parte de una generación que soñaba con un mundo nuevo, se involucraron en distintos espacios sociales, políticos y religiosos. 

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Con la llegada de la última dictadura cívico-militar-eclesial, y con la consiguiente persecución y desaparición de parte de las juventudes involucradas social y políticamente, esta experiencia fue desarmada e incluso debió cambiar su nombre, pero el mayor impacto fue que parte de estos jóvenes fueron detenidos ilegalmente y varios de ellos aún siguen desaparecidos

Militantes de esta parroquia como Néstor Busso, Beatriz Horrac, Adela Barraza, Gustavo "Negro" Naser o Jorge Alberto Spinetta permanecieron detenidos ilegalmente durante algún tiempo aunque lograron recuperar su libertad y su vida. Héctor Federico Bacchini, Eduardo Luis Ricci, Diego Arturo Salas, Elisa Noemí Triana de Salas, Alicia Cabrera de Larrubia, Nora Alicia Larrubia y Susana Alicia Larrubia aún siguen desaparecidos y fueron recordados y homenajeados en el acto.

Quienes hoy los homenajean sostienen que “amaron al prójimo como a ellos mismos. Como Cristo sufrieron persecución, torturas y muerte en la búsqueda de una sociedad más justa para todos. No los olvidamos, buscamos la Verdad y exigimos Justicia. Todos ellos participaron en la parroquia Nuestra Señora de la Victoria, en distintos momentos y actividades. Se comprometieron y llevaron a su vida los lineamientos del Concilio Vaticano II y de los Documentos de Medellín de la Iglesia latinoamericana, comprometida con la justicia social y la liberación de los pueblos oprimidos.” Estas palabras dan cuenta del compromiso que llevaron adelante no sólo estos siete desaparecidos sino todo este grupo de jóvenes.

Con el correr de los años, luego de múltiples exilios obligados por la última dictadura, y con el retorno de la democracia, muchas de estas militancias fueron haciendo diversos recorridos y transformaron sus compromisos en diversas modalidades -generando reconversiones militantes-. Desde Néstor Busso y Olga Castro, que  fueron a vivir a Viedma, donde armaron los Seminarios de Formación Teológica creando Radio Encuentro y motorizando el Foro Argentino de Radios comunitarias (FARCO), organización central en la conformación de la “Ley de medios”, Beatriz Horrac quien tiene una militancia de muchos años en ATE  o Quique Spinetta y Claudia Bernazza quienes durante los ochenta y noventa volcaron su militancia a los chicos de la calle armando el “Hogar del Sol” y la “Casa del Niño Rucalhué” y fueron parte del armado del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo –movimiento que reunían las diversas organizaciones que trabajan con chicos de la calle desde fines de los noventa, que  hoy en día existe en su versión reconvertida llamada “Organizaciones de lxs Chicxs del Pueblo”-. Estos son pequeños mosaicos de los múltiples recorridos que realizaron quienes formaron parte de la experiencia de esta iglesia comprometida por los pobres. 

Con los juicios a los responsables de la última dictadura y la producción de memoria, un grupo conformado por tres generaciones -quienes fueron parte de la experiencia sus hijas, amigos y nietos- comenzaron a ver la necesidad de recordar los detenidos desaparecidos de Las Victorias y homenajearlos. Así se crea en 2014 la “Comisión Memoria de las Victorias”. Allí comenzarán a (re)encontrarse quienes habían sido parte de esta experiencia y a tejer vínculos con sus familias creando una red que día a día se hace más fuerte y que le dio vida a este homenaje tan especial. 

Así describen esta experiencia: “Volver a construirnos como tejido para una acción transformadora permite resultados superadores que nos despierta de nuestro individualismo, esa es la esencia que queremos retomar de esta historia de personas y comunidades desaparecidas”. De esta forma, estos caminos derivaron en el primer homenaje realizado el 14 de junio de 2014. Este ha sido un hecho histórico, ya que pocas veces se recuerda a desaparecidos por su militancia vinculada a su fe, sino que suele homenajearse a curas como Carlos Mugica, Enrique Angelelli o los palotinos, pero no militantes laicos de esta iglesia comprometida. Si bien muchas veces estos militantes laicos han sido recordados por su militancia en otros espacios u organizaciones políticas pocas veces se hace memoria a militantes desaparecidos laicos por su militancia eclesial, de aquí deriva la significancia de este proceso, casi único en el país, que se desarrolló en nuestra ciudad y es parte de nuestra historia. 

A partir de 2014 comenzaron a dar distintos homenajes: desde la intervención con mosaiquismo en los tres bancos que bordean el acceso a la facultad de Psicología ex BIM III (Batallón de Infantería de la Marina) que funcionó como un centro clandestino de detención en la última dictadura hasta el realizado el día de hoy en la parroquia Las Victorias. 

En el acto de principios de julio se recordó a los desaparecidos evocando su memoria, se recuperaron testimonios de distintas biografías y experiencia que permitieron seguir hilvanando esta trama de sentido y memorias. Y en especial se presentó la página web www.memoriadelasvictorias.comhttp://www.memoriadelasvictorias.com, donde sistematizaron todo su recorrido y será donde vayan subiendo y compartiendo distintos materiales, videos e historias. Por último, como sucede en gran parte de los homenajes, se cerró con una canción recordando las militancias de la parroquia Las Victorias de los 60-70. Fue “Que triste y que lindo” de Julian Zini, que en su estribillo sintetiza las ideas y sentimientos de esa época recuperadas hoy en día:

“Por eso estoy aquí cantando,
Por eso estoy aquí soñando,
Con el hombre feliz, el hombre nuevo
El hombre que te debo a mi país.”

Estas estrofas evocan un compromiso que gran parte de quienes formaron parte de esta experiencia siguen llevando adelante. Por esto es tan importante seguir teniendo memoria, recordando a quienes ya no están y seguir soñando con ese mundo distinto por el cual se comprometieron tantos jóvenes en esa época y que son hoy parte de nuestra ciudad.

*Dr. en Ciencias Sociales por la UNLP, con la tesis “Reconversiones militantes: del catolicismo tercermundista hacia diversas formas de organización político-social en la ciudad de La Plata (1960-1990)”.
 

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