Tomás Etcheverry vive un 2023 soñado y se prepara para lo que viene tras la mejor temporada de su carrera. El joven tenista nació en La Plata el 18 de julio de 1999 y, con apenas 23 años, logró colocarse entre los ocho mejores de Roland Garros, donde fue derrotado en cuartos de final por el alemán Alexander Zverev.
Actualmente, ocupa el puesto 30° en el ránking de la ATP (segundo mejor argentino) y se prepara para nuevos desafíos.
En este contexto, se refirió a "The Last Eights", que reciben una credencial de por vida en Roland Garros para ingresar cuando quieran volver a ir. "Lo tenía en mente también en octavos de final, porque sabía que me estaba jugando eso", aseguró en diálogo con Infobae, muy contento por haber quedado entre los mejores ocho y conseguir dicho certificado.
Tomás volvió al ruedo luego de unas temporadas complicadas en las que le pasó de todo: fue deportado de Alemania por excederse en la permanencia dentro de Europa, dio positivo de COVID-19 al volver a Argentina y cambió de cuerpo técnico.

Tras el Masters 1000 de Roma, donde Novak Djokovic dijo que el platense "es un jugador muy prometedor", Tomás llegó a París para jugar Roland Garros con muchas expectativas y como uno de los máximos ganadores en polvo de ladrillo en el año. "Por eso pensaba '¿por qué no voy a hacer un buen torneo, si yo en esta superficie soy uno de los mejores del año?'. Y así fue que terminé entrando entre las ocho mejores. No es que hubo un partido o un momento en Roland Garros en el que dije 'ahora puedo'. No, simplemente siempre pensé que podía", dijo.
Tras ser el último americano en pie en el torneo, su apellido tomó más popularidad que nunca en todo el país. "Recién después del torneo vi todo el revuelo que se armó. Por mis amigos, mi familia, por todas las cosas que me llegaban. Fue ahí que empecé a caer un poco más en lo que había hecho", dijo y agregó: "La gente me empieza a conocer mucho más, sobre todo en La Plata, ahí me están conociendo muchísimo más".
"Yo siempre que puedo intento ayudar a las personas y trato de ser correcto, porque es lo que hay que hacer en la vida, ser buena persona es lo principal y está antes que el tenis. Yo disfruto muchísimo lo que hago y creo que eso es lo que le gustó a la gente, seguramente eso tenga que ver. Yo solo soy como soy y es lo principal", agregó.

Uno de los momentos difíciles para Tomi fue la pérdida de su hermana Magalí, que tenía 32 años cuando falleció en septiembre del año pasado por un cáncer de mamas. "Me encontraba afuera cuando recibí la noticia. Mi hermana batalló un año y medio con esa enfermedad de mierda, así que vimos toda esa lucha, todo lo que lo que ella luchó y luchó, y eso a mí me enseñó muchísimo. Ella se transformó en mi guía", dijo.
En ese sentido agregó: "Empecé a entender diferente a las cosas. Antes me hacía problemas por un montón de boludeces y estas situaciones, estas pérdidas, te hacen dar cuenta de que la vida pasa por otro lado y eso es lo principal".
Por otro lado, Tomás, que ya está entre los mejores 30 del mundo, es uno de los que pisa fuerte para ingresar en el top 20 y quizás top 10. Sin embargo, contó algunas cosas que tiene que mejorar: "Creo que mucho el saque, el revés y mejorar la derecha, sobre todo para jugar en otras superficies". En cuanto a lo físico dijo "hay trabajos que estamos elaborando con los kinesiólogos que, a raíz de eso, después van a influir dentro de mi rendimiento en la cancha".

Por último, contó que su sueño "desde chico" es ganar Roland Garros. Próximamente jugará los torneos de Eastbourne y Wimbledon, sobre césped, para luego cruzar el Atlántico y disputar los Masters 1000 de Canadá y Cincinnati, para finalizar la gira con el US Open que se disputará a mediados de septiembre. Luego, regresaría al país, en donde formaría parte del equipo argentino de Copa Davis que enfrentará a Lituania.
"Veremos cómo siguen estos meses, pero vengo trabajando muy duro desde chico y tenemos un proceso que nos va mejorando y yo siempre traté de ser y de hacer lo que mejor puedo todo el tiempo. Así que, creo que estoy listo", cerró Tomi.