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Detuvieron a un abogado en pleno centro de La Plata por un caso de violencia de género

Fue detenido el sábado en su departamento en pleno centro de la ciudad. El juez ordenó su detención a pedido de la fiscal de turno para proteger “a la víctima”

Un abogado de La Plata permanece detenido e imputado en el marco de una causa por presunta violencia de género, luego de que su esposa y madre de su hija, lo denunciara por una agresión que, según el expediente penal en curso, ocurrió este sábado 17 de junio en un departamento ubicado en pleno centro de la ciudad.

Se trata de Pedro Navarro (42) quien perdió su libertad tras la detención solicitada por la fiscal Betina Lacki (UFI 2) y avalada por el juez de Garantías, Pablo Raele, en el marco de la investigación penal preparatoria los “lesiones leves agravadas por el vínculo en concurso real con lesiones leves y daño”.

En el expediente se dio por probado que la agresión ocurrió en un departamento ubicado en diagonal 74 entre 9 y 47, donde en horas de la mañana “en circunstancias que (...) y su hija M.G –de 10 años de edad- se encontraban en su domicilio de calle Diagonal 74 entre 9 y 47 (...), es que un sujeto de sexo masculino -pareja conviviente ofuscado al enterarse que se iría a una entrevista de trabajo, le quita las llaves y le refiere vos no te vas a ir a ningún lado, ‘vos sos una adicta, te falta algo acá? a tu hija le falta de comer, hay todo en la heladera...’, a la vez que la toma por el cuello ocasionándole una equimosis en región anterior y cara lateral derecha del cuello, múltiples hematomas en ambos brazos, excoriaciones en región escapular izquierda, lesiones que fueran calificadas como de carácter leve e instadas por la víctima, ello a la vez que le manifiesta ‘no me vas a mandar en cana, porque soy abogado’ arrojando el teléfono celular -de la mujer- contra el suelo, dañándolo”, se detalla en la orden de detención.

Pero la secuencia siguió. La mujer “ante esta situación, se dirige a la habitación donde se encontraba su hija menor, quien intenta salir a pedir auxilio, siendo que el sujeto de sexo masculino la toma por el cuello, sin dejarle marcas, reteniéndola fuertemente de la cintura, sin lesionarla”.

Los gritos de la mujer feron escuchados por vecinos, quienes de inmediato llamaron a la Policía. Incluso uno de ellos consignó que la vio asomándose por el balcón para pedir ayuda.

Ante esta red de evidencias el juez Raele consideró que debe “exponer que la persuasión al que deriva en mi sincera e íntima convicción (...), se aposenta en una racional valoración del plexo probatorio que en modo alguno se ciñe a un examen parcial y desarticulado, sino más bien a un estudio y valoración concatenada de la misma, armonizando los indicios concordantes que verifican en el grado provisional de esta fase los extremos sopesados”.

Además el magistrado hizo foco que el Tribunal de Casación sostuvo que “La eventual inexistencia de elementos probatorios que versen sobre el núcleo de la imputación, en punto a la autoría del imputado, no impide que se pueda tener por legalmente acreditada –como en el presente caso ha ocurrido- la participación ejecutiva del encartado en el hecho investigado, desde que resulta pertinente computar en ese sentido –tal como el Tribunal hizo- una pluralidad de sucesos probados periféricos desde los que es dable concluir -proceso inferencial mediante- en la acreditación de hechos de mayor riqueza, asumiendo los primeros el carácter de hechos indicadores que en el caso de autos han sido correctamente analizados (vgr. indicios de modo, tiempo, lugar, actitud asumida por el encartado, entre otros.)”.

Al hacer ese examen, en armonía con lo interpretado por la fiscal Lacki, Raele destacó que al llegar el personal policial al departamento observan a la mujer “abrazada a su hija menor, ambas llorando”.

También valoró la directa imputación que hace la víctima sobre su pareja el abogado al sostener qie presumiblemente no la dejó salir de la casa cuando se dirigía a la entrevista laboral, que en esa oportunidad la habría tomado del cuello y la arrojó contra un espejo, que se rompió, y cuando intentó esconderse en la habitación, la siguió y la tiró sobre la cama y que a la hija la agarró muy fuerte cuando quiso salir a pedir ayuda.

Esta versión se corrobora con el testimonio de vecinos linderos.

Pese a que los delitos endilgados no superan los tres años de cárcel, Raele hizo foco en la violencia descripta y en los antecedentes, con otros episodios graves, incluso de supuesta violencia económica. “Solo una medida cautelar de coerción personal como la detención, aseguraría los fines del proceso y la integridad física y psíquica de la víctima, y su hija”, concluyó el juez.

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