Por primera vez después de la pandemia, los platenses volvieron a disfrutar este sábado del Bon Odori, el tradicional festejo japonés que se llevó adelante en febrero, y no en enero, en el predio de la Escuela Japonesa de 186 y 482, Colonia Urquiza.
Por primera vez después de la pandemia, los platenses volvieron a disfrutar este sábado del Bon Odori, el tradicional festejo japonés que se llevó adelante en febrero, y no en enero, en el predio de la Escuela Japonesa de 186 y 482, Colonia Urquiza.
La edición 2023 fue especial porque marcó el regreso del festival tradicional de danza japonesa que se viene celebrando de forma local desde el año 1999, como una manera de compartir y mostrar a toda la comunidad la cultura, la gastronomía, y las costumbres de ese país. En 2021 y 2022 no pudo realizarse por la pandemia.
El programa, que disfrutaron los miles de platenses que se acercaron a Colonia Urquiza, incluyó a las danzas típicas y los espectáculos musicales que se llevaron a cabo en la pista central, todos protagonizados por alumnos y familias de la Escuela Japonesa:
Odori Gakko - Primaria y secundaria
Uta - Diego Okabe (Aino Baranza, Por una cabeza, La fantástica aventura, Chala Head Chala)
Odori - AJLP (Sakura Sakura)
Taiko - Acassuso Taiko / Bs. As. Taiko / La Plata Taiko
Uta - Shiiba Risa & Iwasa Sachi (Shimanchunu Takara)
Ryukyukoku Matsuridaiko
Uta - Claudia Nishida (Yarazuno Ame, Honekara Nakitai Yukiko Desu)
Odori - AJLP (Jinsei Iro Iro)
Taiko - Acassuso Taiko / Bs. As. Taiko / La Plata Taiko
Uta - Shiiba Risa & Iwasa Sachi (Blue Bird de Naruto)
Ryukyukoku Matsuridaiko
El Bon Odori tiene una gran convocatoria y llegó a congregar a más de 20 mil personas en el predio de Colonia Urquiza e incluso los medios de comunicación japoneses lo llegaron a catalogar como el festival más grande por fuera de ese país. Convoca no solo a las familias descendientes de japoneses sino a todos los platenses en general que se sienten atraídos por las particularidades de la cultura asiática.
En la celebración todos se involucran en una jornada llena de música, luces y mucho color en un enorme predio de dos hectáreas que congrega las más variadas muestras de la cultura oriental. El evento fue declarado de interés provincial y municipal hace más de una década y engloba año tras año una mística que para muchos es indescifrable.
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