La llegada de un juvenil a un plantel superior, es siempre un motivo de festejo y en el fútbol argentino, generalmente venía acompañado del tradicional "bautismo". Con el tiempo, este ritual ha ido cambiando y hasta en muchos casos dejado de lado, tal como dispuso Mauro Boselli en Estudiantes.
Cortes de pelo extravagantes, hacerlos correr durante horas o someterlos a otros castigos, entre otras cuestiones, son algunas de las cosas a las que eran sometidos los jugadores más pequeños. "Mientras esté yo, no habrá bautismo", dijo de manera contundente Boselli, haciendo referencia a lo que se vive en el Pincha.
"No queremos hacer sentir mal a un chico que está haciendo su primera pretemporada y le gusta tener el pelo largo. Hace poquito charlamos con Mariano (Andújar), no tiene sentido ridiculizarlos", agregó el goleador albirrojo, desechando de plano la posibilidad de que ese tipo de prácticas se hagan actualmente en el plantel.
Las palabras de Boselli en diálogo con TyC Sports, tuvieron repercusión en medio del desarrollo del juicio por Fernando Báez Sosa, y el accionar del grupo de rugbiers en el caso. Muchas veces se emparenta el violento comportamiento dentro de la cancha de quienes juegan al rugby, con lo que terminan haciendo fuera de la misma. En ese sentido, jugadores de otros deportes y del propio juego de la ovalada, intentan despojar cualquier tipo de práctica violenta y abusadora que esté tradicionalmente arraigada. Así dar el ejemplo y que no hayan dudas de que el deporte, sea cual sea, es un herramienta de inclusión y proveedor de valores.