domingo 14 de diciembre de 2025

Crimen del subcomisario Jorge Gutiérrez: testigos cerraron el círculo sobre los acusados

Dos investigadores dieron detalles precisos de cómo obtuvieron las evidencias para incriminar a los expolicías que son juzgados.

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La declaración de dos investigadores del crimen del subcomisario Jorge Gutiérrez que complicaron a los dos expolicías que son juzgados por el hecho que ocurrió en el año 1998 donde en la madrugada del 29 de agosto de aquel año fue encontrado el cadáver de la víctimas en la estación de trenes de La Plata.

Luis Lofeudo es un expolicía y compañero de trabajo de la víctima en la comisaría Segunda de Avellaneda. Fue el primero de los investigadores asignado al caso. Durante su extensa declaración ante los jueces y las partes complicó a los expolicías Alejandro “Chiquito” Santillán y Franciso “El Colo” Mostajo, quienes no se dejan ver en la sala de audiencias del fuero Penal platense donde se desarrolla el debate. Siguen las instancias del proceso desde una sala contigua.

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El testigo dio detalles precisos de la investigación y narró cómo dieron con los testigos presenciales del homicidio, el vendedor ambulante David Silva (quien ya declaró) y Marcela Chumbita. Durante la investigación, ambos testigos reconocieron a al cabo “Chiquito” Santillán en rueda de personas que se realizó en la ex Brigada de Investigaciones de La Plata. También recordó los obstáculos que pusieron las autoridades de la Policía Federal Argentina quienes negaban colaboración y se oponían a la detención de Santillán, quien al momento del crimen y de la investigación, formaba parte de esa fuerza de seguridad.

Lofeudo dejó de participar en la investigación y se apartó de la fuerza policial. En el año 1995 hizo abandona de servicio y se fue a trabajar a una empresa en la localidad de City Bell, donde también se dedicó a las artes plásticas. En el año 2000 fue exonerado de la fuerza policial bonaerense.

El expolicía declaró como testigo en la Comisión Nacional de Investigación de la Aduana Paralela. Ratificó bajo juramento de ley todo lo dicho en esa oportunidad. También señaló que solicitó declarar en el primero de los juicios del caso, que se lo pidió expresamente al fiscal Rubén Sarlo pero aseguró que no recuerda haber sido citado para ese debate.

“Hemos padecido un montón de cosas colaterales relacionadas al crimen del subcomisario Gutiérrez”, sostuvo en relación a las amenazas que sufrió junto a los testigos Chumbita y Silva. “Durante 28 años me sentí perseguido”, confesó.

En otro pasaje de su versión recordó que los Servicios de Inteligencias del Estado (SIDE) se negaban a cumplir con las intervenciones de líneas telefónicas que disponía el primero de los jueces del caso, Guillermo Atencio. Así es testigo dio muestras que la trama de encubrimiento llegaba a las más altas esferas del poder político de entonces.

Al momento del crimen, Gutiérrez (se sospecha) había abierto una investigación sobre un depósito fiscal que funcionaba en una fábrica abandonada que estaba ubicada al lado de la seccional, que estaría vinculado al escándalo de la denominada “Aduana Paralela”, uno de los mayores casos de corrupción durante las presidencias de Carlos Menem en los lejanos años noventa.

Marcelo Oscar García es un expolicía de la Brigada de Investigaciones de La Plata (entre otros destinos) que participó en la segunda investigación del caso que se inició a partir del año 2000 cuando el expediente quedó en manos de la jueza Marcela Garmendia. Fue designado por la magistrada y por el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires al frente de la Comisión Investigadora formada para avanzar en la pesquisa. Ya se había realizado el primero de los juicios orales en el que Santillán fue absuelto y el entonces fiscal Sarlo no apeló esa resolución dictada por la Cámara de Apelaciones y Garantías de La Plata.

García confirmó que en la segunda investigación del caso se allanó el depósito DEFISA (cuyo presidente era Ernesto Gutiérrez Conte) y en el lugar se secuestraron formularios en blanco de la Aduana “que no deberían estar en su poder”. También señaló que en la ex Brigada de Investigaciones de La Plata se realizó una rueda de personas en la que fue reconocido “Chiquito” Santillán como uno de los asesinos del subcomisario al que ejecutaron de un disparo en la cabeza cuando viajaba en el tren, a la altura del Viaducto de Sarandí.

EL PEREJIL

Al momento del crimen Darío Nefle era un adolescente de 16 años. En días posteriores al crimen él junto a tres amigos y una joven fueron demorados y alojados en la sede de la Policía Federal que funcionaba en la estación de Constitución.

El testigo fue encontrado por el fiscal Martín Chiorazzi quien solicitó escuchar su testimonio y los jueces hicieron lugar.

“Nos quisieron hacer cargo, nos preguntaron sobre un policía, no entendíamos nada, fue un mal momento, la pasamos muy feo”, rememoró el testigo. También confirmó que él y sus amigos fueron brutalmente golpeados por personal de la Policía Federal para que se incriminen en el homicidio.

La próxima audiencia será este martes a las 10:00 horas según lo dispuesto por los jueces Miriam Ermili, Laura Lasaga y Juan Benavides a cargo del dictar un nuevo veredicto sobre este caso por el que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó al Estado argentino por negar el acceso a la justicia de la familia de la víctima.

El expediente es monitoreado por el organismo internacional. La Subsecretaria de Derechos Humanos de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires envía cada tres meses un informe con los avances en el proceso judicial.

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