El científico argentino Fernando Alday fue distinguido por The Royal Society al elegirlo como miembro por sus destacadas contribuciones matemáticas en torno a la teoría de las cuerdas. "Es como un premio Oscar a la trayectoria en el campo de la ciencia", manifestó tras recibir este galardón.
Para tomar dimensión del premio que recibió Alday, vale destacar que a esta centenaria sociedad científica británica pertenecieron Isaac Newton, Albert Einstein y Stephen Hawking. En el caso del argentino, fue distinguido por haber desarrollado herramientas matemáticas para comprender cuestiones fundamentales en la Teoría Cuántica de Campos y la Gravedad Cuántica.
"Este año también fueron reconocidos el presidente del laboratorio AstraZeneca y el director general de la Organización Mundial de la Salud por su rol durante la pandemia. Después, hay gente que hizo cosas en mecánica cuántica, matemáticas, ingeniería. Estar entre ellos representa un grandísimo honor", manifestó el investigador en diálogo con Perfil.
Si bien Fernando nació en San Rafael, Mendoza, pasó su infancia en Arrecifes, provincia de Buenos Aires. Durante su adolescencia, se mudó a Todd, un pueblo que no llega a los 1.000 habitantes. Su sueño era ingresar al prestigioso Instituto Balseiro en Bariloche, pero para ello estudió Física en la UNLP durante dos años, en donde obtuvo las mejores notas. "Siempre fui muy curioso. Las matemáticas me gustaban mucho y me la pasaba resolviendo acertijos y juegos de ingenio", recordó.
La Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural (en inglés, Royal Society of London for Improving Natural Knowledge, o simplemente la Royal Society) es la sociedad científica más antigua del Reino Unido y una de las más antiguas de Europa, fundada a mediados del 1600, cuyo fin es promover la excelencia en las ciencias para el beneficio de la humanidad.
Cada año la entidad nombra 60 nuevos fellows (miembros) entre científicos de todas las disciplinas, propuestos por un comité selecto. "Es como un premio Oscar a la trayectoria. Me hace sentir súper orgulloso, al principio no caía", contó. Es el cuarto argentino que cuenta con este reconocimiento: entre ellos se encuentra el Premio Nobel de Medicina Bernardo Houssay.

El premio viene de la mano de dos contribuciones relacionadas a la teoría de las cuerdas. A pesar de vivir hace 20 años en el exterior, con un acento argentino intacto, el experto explica que sus aportes involucran "dualidades", relacionadas a las amplitudes de dispersión con superficies mínimas (como burbujas de jabón) en el espacio anti-de-Sitter, una teoría conocida como Alday-Balmaceda.
Mientras que la otra, conocida como la correspondencia AGT, relaciona las funciones de correlación en una teoría bidimensional con el espectro de las teorías de calibre de cuatro dimensiones. "Fue bastante loco a nivel matemático porque los matemáticos en un campo calculaban una cosa y los de otro campo otra, y no se mezclaban, y nos dimos cuenta de que estaban calculando lo mismo. Hubo un poco de suerte ligado a que uno se tiene que hacer la pregunta correcta que lleve a algo interesante", agregó.
A su vez, reconoció a todas las personas que se cruzó en su camino profesional y que fueron claves para el desarrollo de las dos ideas que lo catapultaron al máximo reconocimiento del mundo científico. "Aprendí mucho de la gente que había a mi alrededor, debatiendo empecé a desarrollar ideas en conjunto con otras personas. Tuve la suerte de que estas funcionaran y fueran aplicadas por otras personas del ámbito teórico como físicos y matemáticos", subrayó.

Su brillante trayectoria académica en torno a la teoría de las cuerdas llamó la atención de la Universidad de Oxford que lo convocó primero como profesor de Física Matemática en 2010, y diez años después elegido entre cien candidatos a la cátedra Rouse Ball, el quinto en obtener este cargo. Su antecesor fue el emérito Roger Penrose, quien obtuvo el Premio Nobel de Física en 2020 por demostrar matemáticamente la existencia de los agujeros negros.
La pandemia de coronavirus impidió que Alday volviera a Argentina a visitar a sus familiares y amigos en Arrecifes. "Siempre me sentí muy argentino. Extraño a mi familia y amigos, el mate, los alfajores y las empanadas. Hice toda mi licenciatura en Argentina por la cual me siento en deuda también", manifestó.
Por último, indicó que todavía no tiene pensado volver al país de manera definitiva, pero señaló que "hay muchas personas y academias valiosas" y remarcó: "Hay un enorme potencial, gente muy buena. Por supuesto, Juan Maldacena es el mejor ejemplo, pero hay otros muy buenos allí y alrededor del mundo que sirven de embajadores de la ciencia argentina. Hacen un trabajo de primer nivel. Creo que es muy respetada sobre todo en mi campo de teoría de cuerdas".