sábado 04 de abril de 2026

Se estrena "Carrero", la película filmada en la periferia de La Plata

Será este sábado 23 de abril. En diálogo con 0221.com.ar, sus directores contaron cómo fue filmar en uno de los barrios más humildes de nuestra ciudad.

--:--

Este sábado 23 de abril se estrena en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) una película filmada íntegramente en la periferia de La Plata. Se llama "Carrero" y es la primera realización de este tipo de dos jóvenes directores que trabajaron durante más de cuatro años para llevar a cabo el proyecto. En diálogo con 0221.com.ar, Fiona Lena Brown y Germán Basso contaron de qué se trata esta experiencia que atravesó distintas etapas y los marcó para siempre.

"Carrero es un largometraje de ficción que se llama así porque el personaje principal, Ale, es un adolescente de 17 años que está terminando la escuela y entrando en edad laboral surgen las preguntas 'de qué trabajo, de qué como, de qué vivo', y ahí conoce a un carrero que junta deshechos de la ciudad y empieza a interesarle este mundo como un posible trabajo", resume Fiona, la tucumana de 27 años que es diseñadora gráfica y se especializó en animación 2D y 3D. Germán, de 37 años, licenciado en Historia y nacido en La Plata, está ansioso por el estreno y en todo momento de la charla destaca la labor de los chicos y las chicas que protagonizan el film.

Lee además


"Uno se pone a pensar, y para llegar a determinada calidad y nivel de actuación, hay que tener una práctica para sostener la duración de las escenas y sus complejidades. Cuando nosotros arrancamos con los chicos, había problemas de actuación -como también de guion y nuestros-, y después adquirieron una gran facilidad para actuar de manera convincente: uno se cree lo que está pasando, no está sobreactuado", remarca Basso.

Fiona agrega que Carrero "se hizo con un grupo de personas que no son originalmente actores ni actrices. Las conocimos casi de casualidad. La filmamos en el barrio Malvinas de La Plata, es muy agreste, hay muchos caballos. Todo duró cuatro años, divididos en dos etapas: primero el guion, pensar algunas escenas y filmarlas ahí, la mayoría son adolescentes que no solo actuaban sino que nos ayudaban como equipo técnico, hicieron de todo, fue un proyecto comunitario; y segundo, la mano que nos dio un grupo de la UNLP que se convirtió en el equipo técnico e hizo que la película tomara más dimensión, más cuerpo, y un guionista nos ayudó con eso. Reescribimos el guion y grabamos nuevamente varias escenas".

La película comenzó a rodarse mucho antes de la pandemia. Al principio se iba a llamar El hermano de amarillo y luego fue mutando hasta convertirse en esta ópera prima para ambos que tendrá su estreno en el Cine Gaumont de la Ciudad de Buenos Aires, este sábado a las 19.15. Las entradas todavía se pueden adquirir en este link.

La historia se narra en el Barrio Malvinas, una zona en las afueras de La Plata que puede ser la historia de cualquier zona marginal de una gran ciudad del país. "Ale, el protagonista, tiene 17 años. A esa edad los laburos son de mucha explotación, con mucha carga horaria, entonces ve en esto de ser carrero una posibilidad distinta", describe Basso. "Los carreros juntan basura, cartones y otras cosas, traccionados por un caballo; la película retrata este mundo, con sus complejidades, todo visto desde los ojos de un adolescente que está forjando su identidad", agrega Fiona e inmediatamente aclara: "Lo que otra gente considera basura, para ellos no lo es: ellos pueden encontrarle un valor comercial de venta o de otro uso".

En todo el proceso de filmación, los chicos y las chicas que protagonizan el film aprendieron a actuar sobre la marcha, y eso es algo que sorprendió a los directores y por eso lo destacan en todo momento. "No hacen exactamente de ellos mismos, sino que representan papeles y personajes que por momentos tienen otras personalidades. Aprendieron a meterse en los personajes, realmente aprendieron a actuar de lo que se necesita y haga falta. Entendieron rápida y fácilmente los tonos que funcionan y los que no. Cada vez que íbamos a filmar, ese momento del rodaje era un evento muy lindo. Fue enorme el nivel de responsabilidad que tenían. Fueron cuatro años en los que estuvieron muy comprometidos y con mucha predisposición. Filmamos muchas escenas y ellos siempre con la mejor, siempre tirando para adelante por la película", explica Lena Brown.

"Hubo mucha improvisación, ellos elegían las palabras y lo resolvían muy bien", agrega, casi como un paralelismo de lo que ocurrió de a ratos en Okupas, la obra de Bruno Stagnaro que consagró a Dante Mastropierro -el Negro Pablo-, como un intérprete perfecto de una realidad que no se veía en la pantalla chica: un marginal que coqueteaba con la delincuencia y hablaba de una manera particular que pintó de cuerpo entero ese submundo desconocido por la gente de la gran ciudad.

"Nosotros siempre estuvimos muy permeables a mejorar el guion, a adaptar las ideas que teníamos a la historia para que los actores y actrices las sientan naturales; ellos nos decían 'por ahí esto no lo diríamos así', y fuimos muy abiertos en ese sentido; se pusieron muy dúctiles a la hora de modificar los tonos y quedó muy bien", resume Basso, quien durante todo el primer año de la pandemia aprovechó para realizar el montaje final: "Ese fue un proceso de aprendizaje muy fuerte y ahí fue cuando realmente empezó a tomar forma".

"Todo siempre fue tirar para adelante", resume la labor no solo de ellos sino de los chicos que se recibieron de actores gracias a esta película. Siempre tiraron para adelante, como el caballo que motoriza los carros y que ahora llega a la pantalla grande, lo cual es una gran oportunidad para poner la lupa en una realidad que se respira todos los días a muy pocos minutos de plaza Moreno.

Dejá tu comentario

Las más leídas

Te puede interesar