La baja abrupta y sostenida de contagios, internaciones y muertes por coronavirus en Argentina indica que el país podría estar diciéndole adiós a la pandemia. Así lo afirmaron los expertos al señalar que la situación epidemiológica es favorable, pero que aún es pronto para abandonar los cuidados sanitarios.
A pesar de reconocer que las cifras son positivas, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, remarcó que todavía existe la posibilidad de nuevas olas cuando llegue el frío y los eventos se realicen en espacios cerrados. En tanto, su par de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós, afirmó que la curva de la variante Ómicron "estaba prácticamente terminada" y que el país marchaba rumbo a "una etapa de transición" hacia la endemia.
"La pandemia no terminó, aunque es cierto que Argentina está viviendo una situación epidemiológica muy positiva. Los casos han bajado significativamente y los fallecidos hacen lo propio aunque más lento. Es un escenario completamente distinto, gracias a la cobertura de vacunación con esquema completo y refuerzos", aseguró a Página 12 Daniela Hozbor, bioquímica e investigadora principal del Conicet en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular de La Plata. Por su parte, el biólogo molecular y biotecnólogo Ernesto Resnik expresó: "El país alcanzó un alto nivel de inmunidad gracias a la enorme cantidad de contagios y a la gran vacunación, tanto en la cantidad de dosis aplicadas como en la calidad de lo inoculado. Me hace pensar que de aquí a los próximos meses el país vivirá una situación de relativo alivio".
Según detallaron, el 14 de enero se informaron 139.853 casos como pico absoluto de toda la pandemia; durante la última semana, el promedio se estacionó en seis mil contagios diarios. El otro dato significativo se advierte en la ocupación de camas de terapia intensiva: en relación a las 2.945 registradas a fines de enero, en el presente esa cifra se redujo a 1.035.

Sin embargo, a pesar de que los números acompañan y que las curvas vienen descendiendo desde hace semanas, los especialistas evitan anticipar el final de la pandemia de COVID-19: "Todavía no podemos afirmar que estamos en una endemia, hace falta tiempo. Será posible dar ese paso cuando la enfermedad esté controlada y podamos predecir lo que ocurrirá. Hasta el momento no podemos", sostuvo Hozbor.
Bajo esta premisa, para los gobiernos del mundo podría resultar muy caro "bajar la guardia" contra la enfermedad. Las medidas de cuidado, según los expertos, deben mantenerse por la propia dinámica que ha exhibido la pandemia: "A diferencia de otros virus respiratorios, este evolucionó hacia variantes cada vez más contagiantes. Posiblemente, su capacidad de evolución no sea infinita, pero no podemos decir que el planeta ya atravesó el contexto más grave. Lo iremos viendo este año y los siguientes", explicó Resnik.

"El planeta afrontará pequeños brotes. Gracias a la inmunidad por infección y por vacunas recuperaremos cierta normalidad. El virus cada vez cuenta con menos espacio para circular, salvo, claro está, en naciones con menor cobertura. Pero hay que decirlo: Ómicron no se fue y no se va a ir", concluyó Resnik.