Abandonada y en ruinas: así está por dentro la Casa Arana, patrimonio histórico platense | 0221
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Abandonada y en ruinas: así está por dentro la Casa Arana, patrimonio histórico platense
PATIO NAZARÍ

Abandonada y en ruinas: así está por dentro la Casa Arana, patrimonio histórico platense

Los propietarios decidieron reforzar los accesos a la vivienda. El estado por dentro es ruinoso.

31 de marzo de 2022

Días atrás, delincuentes se robaron dos de los balcones de hierro del frente de la Casa Arana, una propiedad que si bien forma parte del patrimonio histórico y cultural de La Plata, es protegida tanto por normativa local como bonaerense. A raíz de este incidente, los propietarios de la vivienda donde se encuentra el Patio Nazarí decidieron tapiar las ventanas con ladrillos.

"Decidimos tapiar porque la próxima iban a ingresar a la vivienda". El que habla es Diego Alejandro Arana, uno de los dueños de la casa construida en 1883 por Diego Pantaleón Arana, tío y suegro de Dardo Rocha.

Todavía angustiado por el hecho, Arana invitó a 0221.com.ar a recorrer la propiedad que se encuentra deshabitada desde hace unos 15 años, con su frente tapizado de grafitis y su interior con sectores expuestos a riesgo cierto de derrumbe e inmersa en un conflicto vinculado a su preservación que ahora derivó en un juicio millonario contra el fisco.

"Duele mucho venir y ver este desastre porque acá está mi vida, la historia de mi familia y también la de la ciudad de La Plata y sus orígenes", se lamenta mientras empuja con fuerza la puerta de acceso que se resiste henchida por la humedad. Construida en 1883, a poco de la fundación de la capital bonaerense, es una de las pocas edificaciones de esa época que se mantienen en pie y en 2008 fue declarada por ley como patrimonio histórico y cultural de la provincia.

La vivienda fue construida por Diego Pantaleón Arana, a la sazón uno de los primeros residentes de la urbe fundada por su sobrino Dardo Rocha el 19 de noviembre de 1882. Ocupa 150 metros cubiertos en un terreno de casi 900 metros cuadrados de lote original; tiene un formato de típica casa chorizo cuyas 14 habitaciones se despliegan rodeando una verdadera joya arquitectónica, única en el continente, que replica, en menor escala, el célebre Patio de los Leones de la Alhambra, en Granada y que el mismísimo Rocha mandó construir en 1889 con moldes y ornamentos traídos de España como un especial regalo para Diego, que además de tío era también su suegro: padre de su esposa Paula Arana.

Apenas se traspone la doble puerta del acceso principal la vista se deslumbra con un paisaje luminoso cuyo avanzado estado de degradación genera un fuerte impacto. Las paredes decoradas con piezas de yeso han empezado a desprenderse del muro por sectores y los escombros cubren buena parte del piso de mosaicos. El deterioro alcanza a todo lo que está a la vista: los ornamentos que penden del cielorraso sobre la galería circundante, las finas columnas con doble capitel cónico, los arcos suspendidos sobre las aberturas que conducen a las habitaciones.

La casa sufrió el robo de dos de sus balcones - Foto: Leandro Aranda

A la manera de un verdadero rompecabezas, las piezas encastradas combinan formas geométricas e imágenes vegetales además de elementos caligráficos entre los que estudios de especialistas han logrado advertir la inscripción de palabra "dios"; e incluso algunos versículos del Corán escritos en caracteres árabes antiguos.

En varias zonas, sobre los muros descubiertos, han empezado a crecer plantas impulsadas por la humedad condensada en el recinto a raíz de la rotura del magnífico vitraux instalado en la parte superior del patio que presenta todos sus vidrios rotos por piedrazos.

"Es tristísimo, pero como lo ven, esto está hecho puré y cada día que pasa estamos más lejos de poder salvarlo, fundamentalmente por la desidia de los que manejan el Estado", resume Arana, parado con sus brazos en jarra delante de una montaña de escombros en un escenario que se parece mucho al de un local que ha sufrido un bombardeo.

El estado ruinoso de la casa impulsó a los herederos a entablar una demanda contra el Estado provincial en busca de resolver un entredicho que lleva años: quién debe hacerse responsable de la preservación del lugar. En su presentación, pidieron a la Justicia que efectivice la expropiación del inmueble y que se contemple una indemnización ya que alegan haber sufrido un grave perjuicio desde la declaración como bien patrimonial que implicó en los hechos una serie de restricciones de dominio sin que se haya llevado a cabo hasta el momento ninguna acción efectiva de preservación.

La presentación judicial fue realizada en julio último ante el Juzgado en lo Contencioso y Administrativo N° 4 de La Plata, a cargo de la jueza María Ventura Martínez que ya dispuso la designación de peritos para determinar el valor de la propiedad y que deberá resolver sobre la propiedad del inmueble. La causa fue impulsada por Sara Matilde Arana en representación de los beneficiarios herencia de Diego Pantaleón Arana. Técnicamente se trata de un juicio de "expropiación inversa", un mecanismo por el cual los actuales propietarios promueven el traspaso del bien a manos del fisco. Entre otros argumentos citaron el artículo 41 inciso 3 de la ley de expropiaciones de la provincia (N° 5708) que establece que, una vez declarada la utilidad pública, un propietario puede iniciar el juicio de expropiación "cuando la autoridad provincial o municipal turbe o restrinja, por acción u omisión" sus derechos. En este caso, los herederos consideran lesionados sus derechos como propietarios a partir de la sanción de la ley 13.906 aprobada por la Legislatura provincial en 2008 por la que la llamada Casa Arana, ubicada en 49 entre 2 y 3, fue declarada como "bien de interés histórico y arquitectónico incorporado al patrimonio cultural de la provincia de Buenos Aires" como "exponente de la arquitectura hispano-musulmana". Dicha ley otorgó a la vivienda una protección en grado "estructural" que obliga a conservarla integralmente, salvaguardar y poner en valor la autenticidad de su diseño y materiales originales.

A su vez, el inmueble también fue incluido en el decreto municipal N°1579 dictado en 2006, durante la intendencia de Julio Alak, por el cual se constituyó el Catálogo de Bienes Patrimoniales a preservar de la ciudad de La Plata. Esa instancia asignó a la vivienda un grado de protección de carácter cautelar.

Para los herederos, "ambas restricciones administrativas suponen una limitación superior al 50 por ciento sobre la libre disponibilidad del inmueble para los legítimos herederos del inmueble y por lo tanto una igual limitación superior al 50 por ciento sobre la totalidad del valor económico del inmueble" se indica en el planteo que llevó a familia a estimar el perjuicio en un monto cercano a los 2,2 millones de dólares a lo cual deben sumarse -siempre según la demanda- los intereses correspondientes a contabilizar desde la sanción de la ley provincial en 2008.

"Por la ley que declaró al bien como patrimonio no se puede vender y se le pide a un particular que la mantenga. Sin embargo, es casi imposible. Hace más de diez años que estamos luchando para preservarla, sin que las autoridades nos escuchen", apunta Diego Arana.

Así lucía la casa antes del robo de dos de sus balcones- Foto: AGLP

Además de promover la demanda en representación de sus hermanos y sobrinos Diego, que es abogado y está encargado de la administración de la herencia, asegura que "el Estado cercenó nuestros derechos sobre la propiedad y por eso nos corresponde una indemnización. Si no tuviéramos restricciones hace tiempo hubiéramos vendido". "Pensar que estas piezas fueron fabricadas y traídas desde España para ser ensambladas acá como si se tratara de un gran rompecabezas", acota el letrado.

El área de patrimonio en el gobierno bonaerense, que depende del Instituto Cultural hoy conducido por Florencia Saintout, está en manos del arquitecto, Pedro Delheye quien, ante la requisitoria periodística, hizo saber que no haría declaraciones al respecto. No obstante, voceros de la área indicaron que: "Entendemos la demanda de la familia y consideramos que está en su derecho". En relación al conflicto la fuente aseguró que "se está estudiando la presentación judicial", aunque aclaró que ,"más allá del caso puntual el patrimonio es un asunto muy importante para la actual gestión y, sobre todo, teniendo en cuenta que se trata de un bien localizado en la capital de la provincia".

Lo cierto es que, más allá de las declaratorias de parte de la provincia y el municipio, no existe hasta hoy un programa oficial destinado a su salvataje. Antes de recurrir a la instancia judicial los herederos aseguran haber hecho reiterados pedidos a las autoridades para conseguir ayuda para solventar los gastos del mantenimiento.

Los propietarios decidieron reforzar los accesos a la vivienda. El estado por dentro es ruinoso.
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Abandonada y en ruinas: así está por dentro la Casa Arana, patrimonio histórico platense

Los propietarios decidieron reforzar los accesos a la vivienda. El estado por dentro es ruinoso.
Abandonada y en ruinas: así está por dentro la Casa Arana, patrimonio histórico platense

Días atrás, delincuentes se robaron dos de los balcones de hierro del frente de la Casa Arana, una propiedad que si bien forma parte del patrimonio histórico y cultural de La Plata, es protegida tanto por normativa local como bonaerense. A raíz de este incidente, los propietarios de la vivienda donde se encuentra el Patio Nazarí decidieron tapiar las ventanas con ladrillos.

"Decidimos tapiar porque la próxima iban a ingresar a la vivienda". El que habla es Diego Alejandro Arana, uno de los dueños de la casa construida en 1883 por Diego Pantaleón Arana, tío y suegro de Dardo Rocha.

Todavía angustiado por el hecho, Arana invitó a 0221.com.ar a recorrer la propiedad que se encuentra deshabitada desde hace unos 15 años, con su frente tapizado de grafitis y su interior con sectores expuestos a riesgo cierto de derrumbe e inmersa en un conflicto vinculado a su preservación que ahora derivó en un juicio millonario contra el fisco.

"Duele mucho venir y ver este desastre porque acá está mi vida, la historia de mi familia y también la de la ciudad de La Plata y sus orígenes", se lamenta mientras empuja con fuerza la puerta de acceso que se resiste henchida por la humedad. Construida en 1883, a poco de la fundación de la capital bonaerense, es una de las pocas edificaciones de esa época que se mantienen en pie y en 2008 fue declarada por ley como patrimonio histórico y cultural de la provincia.

La vivienda fue construida por Diego Pantaleón Arana, a la sazón uno de los primeros residentes de la urbe fundada por su sobrino Dardo Rocha el 19 de noviembre de 1882. Ocupa 150 metros cubiertos en un terreno de casi 900 metros cuadrados de lote original; tiene un formato de típica casa chorizo cuyas 14 habitaciones se despliegan rodeando una verdadera joya arquitectónica, única en el continente, que replica, en menor escala, el célebre Patio de los Leones de la Alhambra, en Granada y que el mismísimo Rocha mandó construir en 1889 con moldes y ornamentos traídos de España como un especial regalo para Diego, que además de tío era también su suegro: padre de su esposa Paula Arana.

Apenas se traspone la doble puerta del acceso principal la vista se deslumbra con un paisaje luminoso cuyo avanzado estado de degradación genera un fuerte impacto. Las paredes decoradas con piezas de yeso han empezado a desprenderse del muro por sectores y los escombros cubren buena parte del piso de mosaicos. El deterioro alcanza a todo lo que está a la vista: los ornamentos que penden del cielorraso sobre la galería circundante, las finas columnas con doble capitel cónico, los arcos suspendidos sobre las aberturas que conducen a las habitaciones.

La casa sufrió el robo de dos de sus balcones - Foto: Leandro Aranda

A la manera de un verdadero rompecabezas, las piezas encastradas combinan formas geométricas e imágenes vegetales además de elementos caligráficos entre los que estudios de especialistas han logrado advertir la inscripción de palabra "dios"; e incluso algunos versículos del Corán escritos en caracteres árabes antiguos.

En varias zonas, sobre los muros descubiertos, han empezado a crecer plantas impulsadas por la humedad condensada en el recinto a raíz de la rotura del magnífico vitraux instalado en la parte superior del patio que presenta todos sus vidrios rotos por piedrazos.

"Es tristísimo, pero como lo ven, esto está hecho puré y cada día que pasa estamos más lejos de poder salvarlo, fundamentalmente por la desidia de los que manejan el Estado", resume Arana, parado con sus brazos en jarra delante de una montaña de escombros en un escenario que se parece mucho al de un local que ha sufrido un bombardeo.

El estado ruinoso de la casa impulsó a los herederos a entablar una demanda contra el Estado provincial en busca de resolver un entredicho que lleva años: quién debe hacerse responsable de la preservación del lugar. En su presentación, pidieron a la Justicia que efectivice la expropiación del inmueble y que se contemple una indemnización ya que alegan haber sufrido un grave perjuicio desde la declaración como bien patrimonial que implicó en los hechos una serie de restricciones de dominio sin que se haya llevado a cabo hasta el momento ninguna acción efectiva de preservación.

La presentación judicial fue realizada en julio último ante el Juzgado en lo Contencioso y Administrativo N° 4 de La Plata, a cargo de la jueza María Ventura Martínez que ya dispuso la designación de peritos para determinar el valor de la propiedad y que deberá resolver sobre la propiedad del inmueble. La causa fue impulsada por Sara Matilde Arana en representación de los beneficiarios herencia de Diego Pantaleón Arana. Técnicamente se trata de un juicio de "expropiación inversa", un mecanismo por el cual los actuales propietarios promueven el traspaso del bien a manos del fisco. Entre otros argumentos citaron el artículo 41 inciso 3 de la ley de expropiaciones de la provincia (N° 5708) que establece que, una vez declarada la utilidad pública, un propietario puede iniciar el juicio de expropiación "cuando la autoridad provincial o municipal turbe o restrinja, por acción u omisión" sus derechos. En este caso, los herederos consideran lesionados sus derechos como propietarios a partir de la sanción de la ley 13.906 aprobada por la Legislatura provincial en 2008 por la que la llamada Casa Arana, ubicada en 49 entre 2 y 3, fue declarada como "bien de interés histórico y arquitectónico incorporado al patrimonio cultural de la provincia de Buenos Aires" como "exponente de la arquitectura hispano-musulmana". Dicha ley otorgó a la vivienda una protección en grado "estructural" que obliga a conservarla integralmente, salvaguardar y poner en valor la autenticidad de su diseño y materiales originales.

A su vez, el inmueble también fue incluido en el decreto municipal N°1579 dictado en 2006, durante la intendencia de Julio Alak, por el cual se constituyó el Catálogo de Bienes Patrimoniales a preservar de la ciudad de La Plata. Esa instancia asignó a la vivienda un grado de protección de carácter cautelar.

Para los herederos, "ambas restricciones administrativas suponen una limitación superior al 50 por ciento sobre la libre disponibilidad del inmueble para los legítimos herederos del inmueble y por lo tanto una igual limitación superior al 50 por ciento sobre la totalidad del valor económico del inmueble" se indica en el planteo que llevó a familia a estimar el perjuicio en un monto cercano a los 2,2 millones de dólares a lo cual deben sumarse -siempre según la demanda- los intereses correspondientes a contabilizar desde la sanción de la ley provincial en 2008.

"Por la ley que declaró al bien como patrimonio no se puede vender y se le pide a un particular que la mantenga. Sin embargo, es casi imposible. Hace más de diez años que estamos luchando para preservarla, sin que las autoridades nos escuchen", apunta Diego Arana.

Así lucía la casa antes del robo de dos de sus balcones- Foto: AGLP

Además de promover la demanda en representación de sus hermanos y sobrinos Diego, que es abogado y está encargado de la administración de la herencia, asegura que "el Estado cercenó nuestros derechos sobre la propiedad y por eso nos corresponde una indemnización. Si no tuviéramos restricciones hace tiempo hubiéramos vendido". "Pensar que estas piezas fueron fabricadas y traídas desde España para ser ensambladas acá como si se tratara de un gran rompecabezas", acota el letrado.

El área de patrimonio en el gobierno bonaerense, que depende del Instituto Cultural hoy conducido por Florencia Saintout, está en manos del arquitecto, Pedro Delheye quien, ante la requisitoria periodística, hizo saber que no haría declaraciones al respecto. No obstante, voceros de la área indicaron que: "Entendemos la demanda de la familia y consideramos que está en su derecho". En relación al conflicto la fuente aseguró que "se está estudiando la presentación judicial", aunque aclaró que ,"más allá del caso puntual el patrimonio es un asunto muy importante para la actual gestión y, sobre todo, teniendo en cuenta que se trata de un bien localizado en la capital de la provincia".

Lo cierto es que, más allá de las declaratorias de parte de la provincia y el municipio, no existe hasta hoy un programa oficial destinado a su salvataje. Antes de recurrir a la instancia judicial los herederos aseguran haber hecho reiterados pedidos a las autoridades para conseguir ayuda para solventar los gastos del mantenimiento.