La Unidad Fiscal Federal para causas por Violaciones a los Derechos Humanos durante la época del terrorismo de Estado de La Plata comenzó este lunes su alegato en el juicio que se sigue a los represores Miguel Etchecolatz y Julio César Garachico por los secuestros, torturas y asesinato sufridos por siete personas en el excentro clandestino de Arana, con un pormenorizado perfil de las víctimas, entre ellas el albañil dos veces desaparecido Jorge Julio López y el estudiante secuestrado en el episodio conocido como La Noche de los Lápices, Francisco "Panchito" López Muntaner, de 16 años.
Se trata del inicio del alegato fiscal, que continuará con el pedido de pena en la audiencia del 11 de abril, concretado por los fiscales auxiliares Gonzalo Miranda y Juan Martín Nogueira ante el Tribunal Oral Federal (TOF) N° 1 de La Plata, integrado por Andrés Fabián Basso, José Michelini y Alejandro Esmoris, que desde el 30 de agosto de 2021 busca determinar la responsabilidad de Etchecolatz y el exjefe de calle de la Unidad Regional La Plata, Julio César Garachico, por los crímenes que tuvieron como víctimas en 1976 a López y a seis de sus compañeros y compañeras de militancia de una unidad básica del barrio de Los Hornos.
Al iniciar su alegato, el fiscal auxiliar Gonzalo Miranda describió el funcionamiento del Pozo de Arana y destacó que en ese centro clandestino los secuestrados estaban "en condiciones infrahumanas, caracterizadas por la falta de higiene, desnudez, sufriendo padecimiento físicos y psicológicos, con ojos vendados, maniatados y ubicados en lugares reducidos en situaciones de hacinamiento en muchos casos, y allí se torturaba con ferocidad".
Miranda remarcó que la reconstrucción de esos hechos fue posible por el testimonio de Jorge Julio López y otros sobrevivientes, ya que los represores posteriormente trataron de destruir toda construcción que hiciera posible localizar este campo de concentración y torturas, para así borrar "todo bosquejo del horror".
Tras detallar el funcionamiento de este centro clandestino, el fiscal auxiliar Juan Martín Nogueira contó quiénes eran las siete víctimas, sus edades, trabajos, su militancia política barrial y cómo esta actividad las llevó a ser secuestradas, torturadas y, en tres de esos casos, asesinadas o desaparecidas.

En declaraciones a Télam tras esta primera parte de alegato, Nogueira explicó que "el objetivo central era aludir a las vidas de las víctimas y a esos aspectos que hacían a sus vidas antes de la desaparición: eran miembros de una familia, de un barrio de una comunidad, con sueños e ideales".
"Estos aspectos deben estar en esta consideración de los hechos, porque es justamente lo que intentó desaparecer el sistema", destacó el fiscal.
Y remarcó que "al realzarlos como personas y en sus vínculos", la intención es "encontrarlos" y llevar a cabo una "manera de reparar", en la que se detallan "sus padecimientos desde un sentido simbólico importante".

Al repasar la vida de estas víctimas, y hacerlas así "aparecer", se destacó el rol que tuvo Jorge Julio López en la investigación de los hechos que se juzgan, ya que el albañil nacido en la ciudad bonaerense de General Villegas, secuestrado por primera vez a sus 46 años, pudo relatar en detalle cómo funcionaba el Pozo de Arana, con qué otras personas compartió cautiverio, qué torturas sufrió y vio aplicar, qué asesinatos presenció.
López había sido uno de los primeros sobrevivientes que advirtió que en el Pozo de Arana se arrojaban cadáveres en fosas comunes y se los prendía fuego.
López, desaparecido por segunda vez en septiembre de 2006, cuando se dirigía a presenciar los alegatos en el primer juicio a Miguel Etchecolatz tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, dejó también varios escritos con dibujos de las escenas que vio, y los nombres o características de los represores que actuaban en ese centro de tortura y muerte.

Particularmente emotivo fue el recuerdo del estudiante de 16 años Francisco Bartolomé López Muntaner, "a quien le decían Panchito, y el 7 de septiembre había cumplido 16 años, tenía 4 hermanos y una hermana, era estudiante y militaba en la UES de Bellas Artes y jugaba en el Albatros Rugby Club", detalló el fiscal Nogueira.
López Muntaner fue uno de los estudiantes secuestrados en el hecho conocido como La Noche de los Lápices, la madrugada del 16 de septiembre de 1976. Hasta el momento continúa desaparecido.
El albañil Jorge Julio López compartió cautiverio con el estudiante en el Pozo de Arana. Se refería a él como "el chico de los boletos", en alusión al reclamo por el boleto estudiantil que encabezaron los estudiantes secundarios en La Plata y que motivó el secuestro de diez de ellos.

En este juicio, el represor Julio César Garachico está siendo juzgado por el secuestro y tormentos aplicados a Patricia Dell'Orto, Ambrosio de Marco, Norberto Rodas, Alejandro Sánchez, Francisco López Muntaner, Guillermo Cano y Jorge Julio López, y por los homicidios agravados de Dell'Orto, De Marco y Rodas.
Etchecolatz, quien fue condenado en 2006 por los casos de López, Dell'Orto y De Marco, llegó acusado por los secuestros, tormentos y homicidios de Rodas y Sánchez.
Los casos de las siete víctimas juzgados en esta causa ocurrieron entre fines de octubre y principios de noviembre de 1976, mientras que el sustento probatorio radica especialmente en las cuatro declaraciones judiciales prestadas por Jorge Julio López antes de su segunda desaparición en 2006.

López había sindicado a Etchecolatz, exdirector de Investigaciones de la Policía Bonaerense, como quien estuvo al mando del operativo que intervino en su secuestro y a Garachico, exjefe de calle de la fuerza en La Plata, como quien daba las órdenes al grupo de "picaneadores".