viernes 10 de abril de 2026

El calvario que vivió el exjugador de Gimnasia Claudio Spinelli para escapar de Ucrania

El exdelantero del Lobo pasó dos días huyendo en un micro con el objetivo de ser evacuado a Polonia y alejarse de los ataques y bombardeos lanzados por Rusia.

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Ucrania vive una situación dramática que conmociona al mundo y miles de personas son las que intentan escapar por distintos medios de los ataques de Rusia. Es el caso del exjugador de Gimnasia Claudio Paul Spinelli, quien tuvo que atravesar un verdadero calvario para huir del país y ser evacuado a Polonia.

El exdelantero del Lobo, que hace casi seis meses juega para el Oleksandria de la Liga Premier de Ucrania, estuvo dos días escapando en un micro que lo alejó de los misiles y bombardeos ordenados por Vladimir Putin. Según precisaron, todo comenzó con una llamada de su padre que lo alertó sobre lo que estaba pasando, momento en que decidió salir con lo puesto y emprender una odisea por su vida con interminables rutas y caminatas bajo cero.

“Están atacando, agarrá tus cosas y andate”, fueron las palabras que le dijo su padre el jueves por la mañana para informarle que Rusia había iniciado sus operaciones militares. Era de madrugada en el país cuando Cielo López, su nuera, le avisó que estaba en una escala en París a punto de embarcarse a un Kiev que se sorprendía con los primeros ataques rusos al territorio ucraniano. Claudio le indicó a Cielo que se quedara en Francia y empezó a llamar al delantero, pero tardó más de una hora en comunicarse.

El futbolista de 25 años fue advertido sobre lo que ocurría y se comunicó con su club, una institución de una ciudad a unas cinco horas de la capital Kiev y a unos 300 kilómetros de la frontera con Rusia. A pesar de que los dirigentes le ofrecieron refugio, agarró algunas pertenencias básicas y emprendió un duro camino que se iba a extender por 48 horas.

El viaje que inició en vehículo le permitió mantener la batería de su celular y cada vez que tenía señal hablaba con su familia vía WhatsApp. Su padre mataba los nervios del tiempo exponiendo la situación del deportista ante los medios con el fin de buscar un canal diplomático que le diera indicaciones sobre los pasos a seguir y con la idea de concientizar ante este suceso cargado de violencia.

En ese contexto, el ex atacante tripero recorrió 800 kilómetros en 24 horas, atravesando una escena terrorífica: controles militares, tanques de guerra y el despliegue del ejército ucraniano que estaba afrontando los primeros coletazos de la “operación militar” que impulsó Putin con el singular argumento de “desmilitarizar y desnazificar Ucrania”.

Aunque a cada kilómetro estaba más cerca de salir de Ucrania, a medida que se acercaba a la frontera aparecían más obstáculos. Tal es así que en un punto no se pudo avanzar más y, con dos valijas, comenzó inició una caminata de 20 kilómetros.

La situación se volvió más compleja aún, Spinelli quedó en medio de la noche con temperaturas bajo cero y abandonó una de las valijas. El frío le “perforaba el cuerpo” a pesar de que tenía tres camperas y un gorro”, relató el padre.

Cuando todo parecía indicar que el jugador había desistido y no había podido salir de Ucrania, llegó la confirmación de que Claudio había sido evacuado del territorio en conflicto al mismo tiempo que su colega y compatriota Francisco Di Franco, quien pudo abandonar Ucrania a través de la frontera con Rumania: “Lo jodido fueron las madrugadas. Veías por la TV todos los bombardeos como en las películas”, dijo su padre horas después de conocer que su hijo pudo hospedarse en la casa de un contacto polaco que consiguió la embajada.

Se trataba de una mujer que lo fue a buscar a la frontera y le dio un lugar para que pudiera bañarse, comer y frenar el delirio de vivir en guerra durante esas horas. Previo paso por Cracovia, se marchó a Varsovia y tomó un vuelo a París y el domingo por la mañana se reencontró con su pareja.

“La mujer polaca una genia total. Se la jugó y lo fue a buscar. Él venía de 40 horas en micro con todo lo que eso implica: dejar todo el departamento tirado, su auto, sus pertenencias. Todas ese viaje con amenazas de todo tipo, mientras se bombardeaban todos los lugares. Con el miedo que eso te puede pasar a vos. Llegó ahí, tuvo que caminar 20 kilómetros y encima se encontró con un caos de gente. Fue de película. Una de terror...”, concluyó Claudio resumiendo en unas pocas palabras la dolorosa travesía que tuvo que vivir su hijo para mantenerse a salvo.

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