El 2022 llega a su fin y lo hará, de acuerdo con el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), con una jornada inestable, con altas temperaturas y, sobre todo, mucho viento. Será así la previa de un Año Nuevo que trascurrirá gris, inestable y con lluvias y chaparrones desde la mañana y hasta entrada la noche.
Los expertos argentinos indicaron, en ese marco, que el sábado comenzó con 16°C y pasado el mediodía alcanzará un caluroso pico en torno a los 30°C de temperatura.
Aunque para el primero de los dos días del fin de semana no se esperan lluvias, los especialistas advirtieron por la persistencia de fuertes ráfagas de viento que podrían alcanzar velocidades de entre 42 y 50 km/h, por lo que se les pidió a los vecinos mantenerse alertas para evitar posibles incidentes.
El Año Nuevo, por su parte, llegará con lluvias bajo el brazo. En el SMN prevén que el clima desmejore rápidamente en el transcurso de las primeras horas del próximo 1° de enero y anticipan lluvias de variada intensidad apenas entrada la mañana.

De acuerdo con los expertos, el mal tiempo será una constante a lo largo de toda la jornada, pudiendo registrarse chaparrones y precipitaciones de variada intensidad hasta la noche. Será en el marco, además, de otro día con fuertes vientos que comenzarán a rotar hacia el sur y traerán consigo un descenso de las temperaturas, que oscilarán entre 18 y 28°C.
El alivio será, sin embargo, breve. Desde el lunes próximo se espera una semana marcada por el calor, con cielos mayormente despejados y máximas en franco aumento, con topes de entre 29 y 32°C. Ya sin chances de lluvia en el horizonte, en la ciudad y el resto de la región se vivirá una seguidilla de jornadas de auténtico verano.