Las dudas sobre las capacidades de Lionel Scaloni para cubrir el puesto de entrenador de la Selección argentina, ya quedaron atrás. Más allá del título conseguido en la Copa América de Brasil y la obtención de un Mundial, el técnico albiceleste supo justificar sus decisiones y los resultados obtenidos lo acompañaron para consolidarse él y también su relación con el plantel.
En este Mundial demostró que no le tiembla el pulso al momento de sacar algún nombre de experiencia o relevancia, si el equipo o el planteo de turno lo requiere. La Selección disputó siete partidos en la copa y el DT dispuso la misma cantidad de equipos diferentes. De Arabia Saudita, hasta la final con Francia, no repitió el once inicial.
Frente a los árabes, Scaloni salió al terreno de juego con: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Alejandro Gómez; Ángel Di María, Lionel Messi y Lautaro Martínez. El 2 a 1 en contra, lo hizo mover piezas.
Ya frente a México, con la obligación de ganar, la postura y formación fue diferente y Argentina formó con: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel, Lisandro Martínez , Nicolás Otamendi, Marcos Acuña; Rodrigo De Paul, Guido Rodríguez, Alexis Mac Allister; Ángel Di María, Lionel Messi, Lautaro Martínez. La victoria por 2 a 0 trajo algo de tranquilidad, pero no lo hizo repetir.

En el último encuentro de la fase de grupos, ante la frágil Polonia, Sacaloni decidió salir con: Martínez; Nahuel Molina, Cuti Romero, Nicolás Otamendi, Marcos Acuña; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister; Ángel Di María, Lionel Messi y Julián Álvarez. La contundente y tranquilizadora victoria y pase a octavos, tampoco lo hizo caer en la conocida frase en el fútbol de que "equipo que gana no se toca".

Frente a la sorpresiva Australia, el planteo y once inicial dispuesto por el entrenador argentino fue: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian ‘Cuti’ Romero, Nicolás Otamendi, Marcos Acuña; Enzo Fernández, Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister; Alejandro Gómez, Lionel Messi y Julián Álvarez. Un 2 a 1 con gusto a poco y con la posibilidad de que los oceánicos mandaran todo al tiempo suplementario, hizo que tampoco se viera la misma formación.
Los cuartos enfrentaban a la Argentina contra la selección con mejores individualidades, respecto a las que le habían tocado anteriormente. El conjunto de Países Bajos representaba otros peligros para el DT y por eso dispuso salir a jugar con: Emiliano Martínez, Nahuel Molina, Nicolás Otamendi, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Marcos Acuña; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister; Lionel Messi y Julián Álvarez. El encuentro terminó empatado 2 a 2, y el combinado nacional ganó su pase por penales.
En las semifinales, el panorama a priori parecía más complicado de lo que terminó siendo para el conjunto de Messi y compañía. En este caso, Scaloni dispuso salir a la cancha con: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister; Leandro Paredes, Julián Álvarez y Lionel Messi. La Selección jugó su mejor partido en el certamen y con un contundente 3 a 0, consiguió el boleto a la final.

Ya en el partido cúlmine ante la poderosa Francia de Mbappé, el entrenador argentino decidió que la formación inicial fuese: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico; Ángel Di María, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister; Julián Álvarez y Lionel Messi.
Con este repaso se puede dar cuenta de que, por más que el resultado haya sido positivo, entre un encuentro y otro cambian muchas cosas para Lionel Scaloni, y por eso también modifica a los jugadores que arrancan desde el comienzo. Esta es una fórmula que ya ha sido usada, algunas veces criticada, pero que esta vez consiguió Copa tan preciada por Argentina.