Dos nenes de uno y seis años fueron internados en terapia intensiva luego de comer un budín lleno de drogas. La historia que precedió la intoxicación es insólita: todo comenzó cuando un remisero informal recibió el llamado de una mujer, quien le pidió que pase por Liniers para levantar un pedido que iban a recibir dos personas frente a la cárcel de Ezeiza.
Sin embargo, en el momento de la entrega no había nadie y el hombre llevó el paquete con milanesas y un budín, a su casa. La mujer del remisero pensó que lo mejor era hacer caridad y decidió donar los alimentos a un barrio muy humilde.
Fue así que el paquete terminó en manos de una abuela que vivía con sus dos nietos y su hijo. Los dos nenes, de 6 años y 20 meses, fueron los que comieron del budín y, poco tiempo después, todos comenzaron a sentirse mal.
Según publicó Infobae, “el hijo de la mujer se enojó con ella porque pensó que les había dado comida podrida” y contaron que el mayor de los nenes, incluso, descompuesto, quiso auxiliar a su hermanito, que había quedado tendido debajo de una cama inconsciente.
Los chicos y su abuela fueron ingresados el 2 de octubre pasado en la guardia del hospital de Ezeiza con un diagnóstico de “intoxicación medicamentosa” y quedaron en terapia intensiva.
“El nene de 6 años ingresó con ataxia (pérdida de la coordinación muscular, especialmente, en manos y en piernas), síndrome confusional, hematomas en la cara y disartria (dificultad para articular sonidos) por sospecha de intoxicación”, describieron.

Horas más tarde, el remisero se comunicó con la mujer que lo contrató y ella misma le manifestó: "Estás loco. Ese budín estaba lleno de plata". El budín estaba repleto de drogas y su destino era que ingrese al penal de Ezeiza, no que lo coman dos criaturas.
El estudio de laboratorio fue clave: “Positivo en benzodiacepinas”. Según la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) esas drogas “se utilizan para tratar la ansiedad, insomnio y convulsiones” y sus efectos secundarios comunes “incluyen somnolencia, mareos, debilidad y dependencia física”.