Los chicos pertenecen a la población más desprotegida para enfrentar el pico de contagios impulsado por la cepa Ómicron del COVID-19 y es que muchos de ellos todavía no fueron vacunados o apenas recibieron una dosis de las vacunas disponibles contra la enfermedad. Los más pequeños fueron los últimos en empezar a ser inmunizados, mientras se aguardaba por los estudios que demostraran la seguridad de las vacunas.
En una reunión que se realizó en enero con la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) para definir estrategias conjuntas en la vacunación contra el COVID-19 y de cara al inicio del ciclo lectivo, el subsecretario de estrategias sanitarias, Juan Manuel Castelli, informó que ya está vacunada con una dosis el 66,7% de la población de 3 a 11 años, mientras que solo el 43,3% de las personas de esa franja etaria cuentan con el esquema completo.
Los expertos aseguran que los síntomas que produce la variante Ómicron en los niños no difieren demasiado de los que pueden experimentar los adultos. Sin embargo, el infectólogo Ricardo Teijeiro indicó que en las infecciones de los más chicos se detectaron molestias gastrointestinales como un síntoma recurrente.
Mientras crece la preocupación de los padres, los expertos indicaron cuáles son los síntomas más frecuentes de Ómicron a los que se debe estar más atentos:
Los especialistas coindicen también en que la variante Ómicron genera cuadros más leves que las anteriores y la infección es más breve. Los períodos de incubación duran de tres a cinco días y los síntomas se pueden extender hasta una semana. Aquellos que están vacunados tienen más probabilidades de transitar la enfermedad sin complicaciones.