El presidente de la Nación, Alberto Fernández, evalúa una amplia gama de medidas para asistir a los argentinos y en las últimas horas se supo que anunciará este jueves la primera de una batería de medidas económicas esperadas tras la derrota del Frente de Todos en las últimas elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), con el objetivo de mejorar el poder adquisitivo en la previa a las elecciones generales, el 14 de noviembre.
El Gobierno planea aumentar del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, que treparía a $175.000 como piso para empezar a tributar.
El piso de Ganancias ya había sido elevado en abril a $150.000 brutos mensuales, en el caso de los asalariados, y a ocho haberes mínimos, para el caso de los jubilados, lo que puso el límite en $207.000. No obstante, la aceleración de la inflación y las actualizaciones de los sueldos licuaron el efecto de la medida para un sector de los de 1,2 millones de personas aliviadas. En aquella normativa sancionada en el Congreso, quedó habilitada la opción de elevar por decreto el piso de Ganancias en caso de ser necesario.
No obstante, a esta decisión podría sumarse una batería de medidas que todavía están en análisis:
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Un bono de ANSES para jubilados de la mínima. Sería de unos $6.000 y se pagaría en octubre
IFE segmentado: a diferencia del anterior que fue universal, esta nueva versión sería más selectiva
Suba del Salario Mínimo: se adelantará la reunión para incrementar el Salario Mínimo, que podría ser del orden del 10% sobre los $29.160 actuales.
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Créditos a tasa cero para trabajadores asalariados
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Aumentos en la AUH: no se descarta que los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo y otros programas sociales reciban alguna ayuda adicional
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Lanzamiento del plan PreViaje para jubilados
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Aumento de recursos para obra pública: el Presidente puso en marcha este martes 95 proyectos.
Aumento de salarios por decreto: desde el oficialismo se presentó un proyecto para que el Gobierno disponga por decreto una suba salarial para trabajadores del sector público y privado.
La derrota electoral puso en alerta al Gobierno argentino, que ya tiene la mirada puesta en la economía nacional y en los mecanismos que tiene a su disposición para ayudar a mejorar rápidamente el poder adquisitivo de los ciudadanos, recomponer el salario y favorecer un mejor resultado en las urnas en la próxima definición electoral.