Desde la ciudad de La Plata movilizaron a todo el país. La denuncia era tremenda: secuestraron a una mujer embarazada que fue a un control en el hospital San Martín. Se habló de tráfico de bebes, túneles de la muerte y tráfico de órganos, entre otras graves situaciones. Nada de eso ocurrió. El fiscal Marcelo Romero pidió que Mauricio Sebastián Martínez (39) y Sandra Andrea Sepúlveda (42) lleven sus defensas a un juicio oral para ponerle veredicto o sentencia al caso que estremeció a la Argentina.
Ambos fueron procesados por falsa denuncia y falso testimonio en concurso real. Para el fiscal los acusados “pergeñaron un plan para engañar a las autoridades competentes por la supuesta desaparición y/o secuestro de la mujer (…) producido dentro del Hospital Interzonal General de Agudos José de San Martín (…), cuya finalidad (…) no ha sido aún determinada”.
El hecho ocurrió el 5 de diciembre de 2019. Según la denuncia de Martínez, su pareja desapareció cuando se dirigió al baño antes de entrar a realizarse una cesárea en el hospital San Martín, e iniciaron su búsqueda. Tras descubrirse la mentira, fueron procesados. En su declaración ella admitió el fraude y narró una historia cinematográfica. Asintió que simuló estar embarazada, fingió el secuestro y posterior pérdida de un bebé para retener a su pareja.
"Yo no quería perder ni a mi marido, ni lo que habíamos construido, jamás hubiese querido perjudicar ni faltar el respeto a alguien porque esto nos está costando caro, todo el mundo lo insulta. Se me desbordó la mentira, no sabía qué hacer, no medí las consecuencias de lo que pasaba", sostuvo la mujer.
Durante varios meses le mostró imágenes de ecografías de otras embarazadas para sostener la mentira. En rigor dijo que en abril de 2019 quedó embarazada, pero a las pocas semanas lo perdió. Ante esa situación sumado a la reaparición de la expareja de su marido, temió que la familia que estaban construyendo se desmoronara y optó por sostener el engaño. En el transcurso del el falso embarazo "él no me hizo faltar nada, íbamos a todos lados juntos”, graficó la acusada quien también refirió que nunca sufrió violencia por parte de Martínez. "Yo lo veía ilusionado, me tocaba la panza todo el tiempo", agregó.

A su turno Martínez reconoció que desde principios de ese año volvió a tener contacto con su expareja, pero que por consejo de su abogado defensor no se vieron personalmente ya que estaban vigentes las restricciones perimetrales impuestas por la Justicia. Está acusado de violencia de género y de abusar sexualmente de su hija.
El hombre declaró ante el fiscal cómo se sucedieron aquellos primeros momentos en los que habló con la prensa y contó que era lo que, supuestamente, ocurría. Contó que ese día recibió un llamado y oyó a su mujer decir "papi, me llevan" y luego denunció en la puerta del hospital San Martín lo que, creía, estaba pasando. La mujer confirmó que dijo esa frase, apagó el teléfono, lo guardó en su cartera y viajó al barrio La Paternal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a la casa de su hija mayor.
El planteo fue girado a la Defensoría Oficial, desde donde deberán responder el pedido de juicio solicitado por el fiscal. La resolución está en manos del Juzgado de Garantías 1 de la Plata a cargo de Guillermo Atencio.

Testigos que declararon en la causa señalaron que Martínez es “mujeriego”, “machista” y “manipulador”. Para el fiscal el acusado es el autor material de la maniobra y la mujer actuó como “partícipe primaria”. En caso de condena, les corresponderá penas similares.