Con el correr de los meses, los científicos confirmaron que la infección de coronavirus puede dejar secuelas que se prolongan incluso después del alta epidemiológica como parte de un mal al que los especialistas llaman long COVID-19 o COVID-19 prolongado. A nivel cardíaco, un estudio publicado en la Red JAMA descubrió que un grupo de personas recuperó su frecuencia cardíaca normal en reposo, recién después de 79 días.
Los especialistas afirman que "una de cada seis personas que sufrieron COVID-19 enfrentará latidos cardíacos irregulares y niveles reducidos de energía durante al menos cuatro meses después de experimentar sus síntomas iniciales".
Fernando Botto, cardiólogo miembro del Departamento de Investigaciones Clínicas de Estudios Clínicos Latino América (ECLA), explicó a Infobae que “se habla un montón del corazón en el post COVID-19, pero primero hay que advertir que las secuelas cardíacas no están bien medidas, en ningún lado. En los estudios publicados en revistas científicas importantes puntuales, es muy poco el post COVID-19 cardíaco reportado”.
"Una cosa es el coronavirus en pacientes agudos, en donde la gran mayoría de los pacientes que terminan internados desarrollan neumonía, un problema respiratorio. Ahora bien, el internado que es un paciente grave tiene lo que se llama injuria miocárdica, un impacto en el músculo cardíaco por la gravedad del cuadro respiratorio, pero es muy variable ya que va desde 10 a 40% en las series que hay publicadas. Lo que ocurre es que es un daño que un grupo de esos pacientes, les va mal y son los que se mueren, en el contexto del combo de neumonía, corazón y cuadro inflamatorio agudo, y luego se ve un número muy grande de personas que van revirtiendo este daño miocárdico", advirtió el experto.
Los especialistas coinciden en que, según estos últimos estudios que siguen el Síndrome Post COVID-19, que analizan a pacientes que persisten con síntomas en el tiempo, son muy pocos los que quedan con daño cardíaco pero es recomendable un chequeo médico después de la infección.

"Entre el 40 y el 80% de los casos post COVID-19 quedan con síntomas. Son pacientes que quedan con distintos tipos de malestares, entre ellos decaimiento, fatiga, dolor de cabeza, quedan con trastornos del gusto, del olfato, con depresión, ansiedad, problemas para dormir. Si uno quisiera mirar solamente síntomas cardíacos en este post COVID-19, son pocos. El número exacto, por experiencias en ECLA e ICBA: la falta de aire le queda al 10, 15%; en donde no puede aseverar que sea cardíaca, ya que es más frecuente en aquellos pacientes que tuvieron complicaciones respiratorias", expresó Botto.
La miocarditis, inflamación que se localiza en el músculo cardíaco, puede derivar en arritmias o insuficiencias cardíacas. Las investigaciones comprobaron que puede suceder en el 1% de los casos.
"Otro padecer que se ve post COVID-19, pero en muy bajo porcentaje de incidencia, es la pericarditis: el pericardio es la membrana que envuelve al corazón, que también puede inflamarse y desencadena esta afección. En algunas experiencias también es poco frecuente lo que se ha reportado, con menos del 1% de los casos", apuntó.

"Hay que tranquilizar a la población, pero simultáneamente es muy importante en ese 1% y vale la pena acudir a una evaluación médica, a partir de las dos semanas del alta", recalcó el especialista.
El chequeo que recomiendan los médicos contempla un análisis de sangre, un electrocardiograma, una radiografía de tórax y una ecografía de corazón. Tanto en pacientes que padecieron los síntomas como en aquellos asintomáticos.