jueves 09 de abril de 2026

¿Cómo diferenciar los efectos secundarios de los signos de alarma después de la vacuna?

Es usual presentar síntomas luego de alguna de las dosis de las vacunas contra el coronavirus. Cuáles son normales y cómo estar alerta en casos de alarma.

--:--

La pandemia por coronavirus desafió a la comunidad científica mundial a investigar el virus para generar vacunas en tiempos récord. Después de meses de estudios, los expertos aseguran que no es necesario que surja un efecto secundario de la vacunación para comprobar que se están desarrollando los anticuerpos. Afirman que la inmunidad no está relacionada con la sintomatología.

Sin embargo, tras recibir la primera o la segunda dosis, los síntomas se presentan en gran parte de la población. Dolor de cabeza, molestia en el brazo, fiebre o fatiga son los efectos secundarios más comunes.

Lee además

De todas maneras, los especialistas advierten las diferencias entre los síntomas inmediatos y los efectos a largo plazo después de la vacunación.

“Los efectos secundarios de la vacuna se producen inmediatamente o en las primeras horas posteriores a la vacunación y se generan por la reacción inflamatoria que despierta la vacuna, ya que es un proceso donde se generan anticuerpos contra un producto que está inyectado”, explicó Ricardo Teijeiro, infectólogo del Hospital Pirovano a TN.com.ar.

Según destacó, la dosis contra el COVID-19 puede generar una “reacción inflamatoria local, por eso el dolor en el sitio de la inyección, o una reacción general, y producir fiebre, dolor de cabeza, malestar general y fatiga”, que no dura más de 48 o 72 horas y que “responde bien a la medicación antitérmica o antinflamatoria, del tipo de ibuprofeno o paracetamol”.

Teijeiro señaló que se deben tener en cuenta las reacciones alérgicas y los “síntomas” desmedidos, que pueden incluso extenderse más allá de las primeras 48 horas.

“Una reacción alérgica, que puede ser severa, tiene que estar relacionada con algún producto específico de la vacuna. Las alergias generales, como al polen o la penicilina, no afectan a las vacunas porque la alergia es específica”, aclaró el infectólogo.

En esa línea, destacó que “un signo de alarma es todo aquello que supere o se convierta en una sintomatología que no está dentro de lo habitual, como por ejemplo demasiado dolor de cabeza o vómitos o mucha temperatura. En ese momento siempre es recomendable llamar al médico de cabecera para ver si se justifica hacer un control”.

De todas maneras, Teijeiro aclaró que en casos raros, las reacciones pueden surgir tardíamente debido a “un proceso inflamatorio retrasado y empezar a las 72 horas o un poco más”, aunque puntualizó que “es menos frecuente, ya que en general aparecen rápidamente”.

“La fiebre, en general, surge a las 24 o 48 horas. Si se retrasa mucho o es a más de tres o cuatro días de la vacunación, se debe hacer la consulta porque no podemos saber quién está haciendo una reacción tardía o quién está haciendo una enfermedad, ya sea COVID-19 u otra, porque estamos viendo cierta circulación de otros virus respiratorios”, agregó.

Por último, en referencia a los efectos adversos Teijeiro expresó que “son muy poco frecuentes y son difíciles, incluso, de vincular con las vacunas” y aclaró que en su mayoría, “son patologías que se pueden producir en cualquier persona y que muchas veces tienen relación con otro proceso infeccioso”.

Dejá tu comentario

Las más leídas

Te puede interesar