Mientras avanza el plan de vacunación para combatir al COVID-19 en Argentina, miles de familias de todo el país reclaman que comience la inmunización de menores de 18 años con distintas patologías de riesgo. Es el caso de Mercedes, quien junto a otras madres y padres de La Plata piden que vacunen contra el coronavirus a sus hijos, que en su mayoría permanecen encerrados desde el comienzo de la pandemia.
Mercedes es la mamá de Mateo, un adolescente con parálisis cerebral e hipoacusia bilateral severa. Según explicó en diálogo con 0221.com.ar, con la llegada de la emergencia sanitaria el adolescente de 16 años empeoró su cuadro por no tener contacto con otras personas y dejar de lado algunas actividades que mejoraban su calidad de vida.
“Mateo tiene parálisis cerebral e hipoacusia bilateral severa, es un nene que en el 2020 transitó una depresión y adelgazó mucho porque necesita el contacto físico, tocar, abrazar, esa es su manera de conectar con la gente”, contó la mujer a este medio.
Mercedes detalló que antes de que empezara la pandemia Mateo iba al colegio de doble jornada, hacía talleres de carpintería, gráfica, cocina, pero ahora no sale de su casa por miedo a que se contagie coronavirus: “El ya no va más a la escuela porque nos da temor. Decidimos que vaya pero tuvo un contacto positivo y ya no lo mandamos más. Todas las cosas que lo mejoraban no las puede hacer”.

También expresó que en este tiempo de aislamiento las personas con discapacidad van perdiendo habilidades que llegaron a desarrollar luego de muchos años de intenso trabajo. “A veces tardan años en adquirir habilidades, luego de mucho trabajo rutina y constancia se ve el resultado, y las habilidades que por ahí tardaron muchísimo tiempo en adquirirlas las están perdiendo”, señaló.
“Es terrible ver cómo la salud de tu hijo se va deteriorando y vos no podés hacer nada, sos un espectador y no podés hacer más nada que ver que ya no es el mismo”, agregó. Y dio el ejemplo de su hijo, a quien los médicos le habían dicho tiempo atrás que no iba a poder volver a caminar y luego de un gran esfuerzo lo logró: “Nos dijeron que no iba a poder caminar nunca y después de ir a rehabilitación de lunes a viernes mañana y tarde en cinco años, ahora camina. Pero es a trabajo y uno ahora se da cuenta que su marcha está distinta”.

Para las personas con discapacidad el tiempo corre y no solo las afecta a ellas sino que también a su entorno y seres queridos. Por eso Mercedes asegura que no pueden esperar más, están agotados y con mucho estrés. "A parte de Mateo tenemos dos hijos más con mi marido y ellos se vieron totalmente afectados por esta situación. Dejaron de entrenar, de ver a sus amigos por el miedo a traer el virus a mi casa y perjudicar a Mateo. Nos aterroriza que quede hospitalizado porque estaría solo, nadie usa el lenguaje de señas y es muy estresante”, manifestó.
Con este panorama, la vacuna termina siendo una de las esperanzas más firmes para las personas menores de 18 años con discapacidad, por lo que se comenzó un reclamo a nivel nacional para que esta población sea inmunizada: “Pedimos la vacuna porque es vital, es muy difícil para Mateo y necesita recuperar las actividades al igual que sus hermanos que no tienen vida social”.

Es por eso que Mercedes decidió contactarse con la red “Vacuname, Chicos en Riesgo” y sumarse al reclamo colectivo. “Me comuniqué para saber qué estaban haciendo y qué medidas estaban tomando para sumarme al pedido y reclamo. Son familias de todo el país pidiendo por esto, imagínate que ahora están vacunando a gente que no tiene ninguna patología y los nuestros que se pueden llegar a morir todavía ni si quiera tienen la posibilidad de la inscripción”, destacó.
Y concluyó: “Nosotros ya no sabemos qué hacer, cada familia mando carta a documento a la ministra de salud, en países no tan lejanos como Chile y Uruguay están vacunando a nenes en la franja etaria de 12 a 18 con Pfizer y nosotros no, no entendemos porque no nos dan esa posibilidad”.