Este sábado fue un día de decisiones políticas a nivel nacional y provincial en la coalición de Juntos por el Cambio, que tienen impacto directo en el escenario preelectoral que se avecina en La Plata. El anuncio del radical Facundo Manes de competir como candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y el de Patricia Bullrich de bajarse de la pelea por el mismo espacio pero por CABA, tienden a confirmar que por un lado habrá PASO con internas, pero otro limita esa eventual disputa a los dos polos que encabezan la UCR y el PRO. Las novedades le ponen un alambrado más definido al terreno en que tendrá lidiar el intendente Julio Garro, el principal armador en la capital provincial.
La deserción de la ex ministra de Seguridad y presidenta del PRO parece poner en suspenso hasta 2023 la disputa entre "halcones" y "palomas" que amenazaba con desembocar en las PASO del 12 de septiembre dividiendo el voto amarillo ante la avanzada radical. Aunque en el territorio bonaerense ese riesgo aún persiste por las aspiraciones de Jorge Macri de enfrentar a Diego Santilli, el candidato de Horacio Rodríguez Lerreta que también apoya Garro, no son pocos los que piensan que esas intenciones se caerán por su propio peso en las próximas horas.
Sin el paraguas de Bullrich y su primo Mauricio, la soledad de Macri para seguir con su aventura derrama a La Plata, donde algunos quedaron en posición incómoda.
Quien más puede sufrir las consecuencias es la diputada Carolina Piparo. A la compleja situación personal que atraviesa por el episodio de violencia en la que se vio envuelta en la madrugada del 1º de enero, le suma su cercanía, política y discursiva, con la dirigente que ahora dio el pasado el costado.
Otro es el senador Juan Pablo Allan, hombre local de una línea interna del PRO distinta a la de Garro, quien por mandato de su referente nacional Esteban Bullrich se acercó a los duros y apareció en una foto junto a Jorge Macri y Patricia Bullrich. De todos modos Allan no arriesga nada en este turno electoral y puede reservarse para la disputa por la sucesión en 2023. Tal vez deba resignar alguna intención de incorporar a algún allegado en la lista de concejales.
Con Manes en carrera, el radicalismo de La Plata buscará validar sus lugares en las listas de Juntos por el Cambio en las PASO. Incluso un escenario de derrota podría dejarlos en buena posición con un acuerdo de intercalación de minorías permisivo. Este año vencen mandato un diputado (el presidente del partido Diego Rovella que no puede reelegir) y un concejal (Raúl Abraham).
Será para seguir de cerca si una disputa franca confirmada puede repercutir en el equipo de gobierno, donde varios de los correligionarios ocupan lugares importantes. También los será la convivencia en el bloque de concejales. No es descartable que sea el momento de que el presidente de la bancada Claudio Frangul busque el salto a la Legislatura.
El radicalismo intercalará en sus listas a los que se aventuren como socios de la movida: la Coalición Cívica y el GEN de Margarita Stolbizer son los que asoman. En este último caso no es menor la presencia en La Plata de Gastón Crespo, el concejal que vence mandato y en el último tiempo ha manifestado cierta coordinación con el oficialismo puede encontrar allí una vía para buscar la reelección.
Por otro lado eso le permitirá a Garro disponer de los lugares que naturalmente le corresponderían a la UCR en una escena de unidad. Los necesitará para satisfacer a muchos propios que tienen ambiciones y ya lo han expresado. Entre los que vence mandato están la presidenta del Concejo Deliberante Ileana Cid y la secretaria de Desarrollo Comunitario Julieta Quintero Chasman.
También deberá definirse el futuro de Javier Mor Roig, hombre con origen en la Coalición Cívica pero que no reporta a la estructura partidaria, por lo que difícilmente ingrese en el armado radical. Y los de Darío Musto y Liliana Lucha, dos perfiles dispares en el Concejo Deliberante, ligado al sector que lidera Nelson Marino.
Por el lado de diputados, para la que suenan el recién llegado al gabinete Fabián Perechodnik y la propia Julieta Quintero Chasman, vencen mandato, además de Piparo y Rovella, el peronista monzoista Guillermo Bardón y Carolina Barros Schellotto, quien aspira a la reelección pero deberá buscar respaldos distintos a los que la llevaron a la banca en 2017.

Garro también deberá pensar en la variopinta pata peronista con la que engrosa su armado. Entre el monzoismo representado por Bardón, hoy en un lugar indefinido entre la UCR y el PRO, la pata sindical, los aliados de la primera hora y los que se sumaron en 2019, el intendente deberá hacer malabares.
Más allá de lanzamientos, afiches callejeros o expresiones públicas, las negociaciones "macro" serán las que definan la suerte de los seguidores platenses de dirigentes como Monzó o Miguel Pichetto. No ocurrirá lo mismo con otros peronistas que tienen margen de maniobra individual y no necesitan ni tienen referencia foráneas.
Garro deberá sentarse en una mesa chica para decidir el rol que tendrán algunos pesos pesados del gabinete, muchos de los cuales expresan intenciones de jugar electoralmente y hasta imaginan sucederlo. Algunos creen que "no hay 2023 sin 2021" y están apurados por hacerlo en este turno electoral. Otros son más cautos y están dispuestos a esperar con paciencia que sea su hora.