Jeff Bezos, fundador de Amazon y el hombre más rico del mundo, despegó este martes hacia el espacio en el vuelo inaugural del cohete espacial New Sheperd fabricado por su compañía, Blue Origin. La hazaña abrió el debate sobre el turismo espacial como una nueva forma de vivir experiencias extremas para los bolsillos más anchos.
Dos compañías se disputan el nicho de los viajes cortos al espacio: Blue Origin, del Bezos, y Virgin Galactic, del también multimillonario Richard Branson.
En Blue Origin, el cohete se lanza verticalmente y la cápsula en la que se encuentran los pasajeros se desprende en vuelo hasta alcanzar los 100 km de altura, antes de volver a caer a la Tierra colgada de tres paracaídas. Por otro lado, Virgin Galactic, utiliza un enorme avión de transporte que despega de una pista clásica y acarrea un jet privado que, cuando se suelta, vuela de manera autónoma a velocidad hasta alcanzar los 80 km de altitud y luego inicia el descenso planeando.
En ambos casos, se ofrece la experiencia espacial de admirar la curvatura de la Tierra para una tripulación máxima de seis personas.
Los primeros pasajes al espacio vendidos por Virgin Galactic costaron entre 200 mil y 250 mil dólares cada uno, pero según la compañía era un precio promocional que en el futuro será más caro. Blue Origin todavía no anunció su precio, pero subastó un asiento en el primer vuelo tripulado por nada menos que 28 millones de dólares.

A partir del 2022, ambas compañías planean la venta masiva del servicio que podría realizar hasta 400 vuelos por año según los directivos de Virgin Galactic, compañía que ya vendió más de 600 pasajes. Incluso, Blue Origin apuesta a un reality show televisivo en el que sus participantes competirán por un lugar en la cápsula espacial.

En cuanto a los requisitos físicos, es necesario contar con una buena forma física, no sufrir vértigo, poder subir el equivalente a siete pisos en menos de 90 segundos y no pesar más de 100 kilos.