La cadena de electrodomésticos Garbarino atraviesa una dura crisis que incluye un proceso de venta que no termina de concretarse y una acumulación de de deudas que la colocan al borde del cierre. El impacto de la situación afecta a unos 3.800 trabajadores en todo el país y en La Plata golpea a las dos sucursales de las cuales dependen 45 familias que no cobran sus sueldo desde hace dos meses.
La historia de la crisis de la compañía se remonta a más de dos años pero se profundizó desde que se desató la pandemia y las ventas cayeron estrepitosamente. Hasta los primeros meses de este año los trabajadores de las sucursales platense, en 47 entre 7 y 8 y 12 entre 56 y 57, venían cobrando su haberes aunque sea en cuotas, pero según indicaron a 0221.com.ar, el pago se freno hace dos meses.
"Ya ingresamos en julio, que será el tercer mes sin cobrar", contó Ariel, un empleado con 17 años de antigüedad en la empresa. "La verdad que todo esto que está pasando fue impensado alguna vez", se lamentó, y relató que las familias están todas endeudadas. "No pensamos que íbamos a pasar tanto tiempo sin cobrar, estamos todos endeudados, algunos compañeros por ahí por parte de la pareja tienen otro ingreso, pero no alcanza. Hay personas con chicos, con la familia que mantener, cuentas que pagar, la verdad que es muy complicado", dijo.
La incertidumbre crece día a día con las noticias que llegan desde sucursales de otras ciudad donde incluso ha habido tomas o del proceso de venta que por ahora parece estancado. A eso se suma que prácticamente no hay mercadería para vender debido a que las entregas están paradas por la toma del depósito central ubicado en La Tablada. "No dejan que salgan los camiones y por ende no se puede entregar la mercadería ni abastecer las sucursales", contó el empelado.

En la cotidiana y producto de la pandemia se armaron burbujas de trabajo para que los empleados trabajen una o dos veces por semana, con un horario reducido entre las 10 y las 15, mientras que los sábados las sucursales siguen cerradas.
"A eso se le suma que la poca mercadería que tenemos es en consignación", agrega. Se refiere a una deuda grande con los proveedores y a que la cadena ya no tiene stock propio. Por esa situación, la cadena de comercialización de muchos productos debe cerrar con el pago con tarjeta de débito o de crédito. "No podemos cobrar en efectivo ya que al cobrar con medio de pago electrónico la plata va directo a las cuenta de los proveedores", explicó. Y eso complica aún más el pago de los salarios.

Respecto de la posible venta, en los últimos días Garbarino esta semana venció sin éxito el plazo de exclusividad que tenía para comprar la empresa Facundo Prado, propietario de la firma de telecomunicaciones Supercanal Arlink.
En ese marco, la empresa que tiene más de 70 años de trayectoria enfrenta un escenario complicado en las sucursales, con cierres intermitentes de locales en plazas importante como Rosario y algunos puntos del Gran Buenos Aires (GBA). Pero también el de la caída de las ventas producto de la crisis económica y la pandemia: se estoma que las ventas cayeron en abril un 60%, y en mayo del 75%.
Después de una recomposición tras una venta realizada el año pasado, la pandemia agravó la crisis económica. La deuda es agobiante y la empresa lleva más tres mi cheques rechazados por más de 4600 millones de peso, según la Central de Deudores del Banco Central (BCRA).