Las inversiones en criptomonedas están en auge y son muchas las personas que desean generar ganancias a partir de colaboraciones. En este caso, las criptomonedas le jugaron una mala pasada a casi 60 personas que confiaron sus ahorros en un joven detrás de una cuenta de Twitter y, solo una semana más tarde, perdió casi 70.000 dólares. Los inversores reclaman que el organizador, un platense de 53 años, les devuelva su parte correspondiente.
El perfil de la red social, que se desactivó en la madrugada del martes, ofrecía un servicio de análisis técnico para generar estrategias de inversión y generar ganancias para los ahorristas. El supuesto experto logró así reunir una gran cantidad de dinero, unos 73.747 dólares según le indicó a quienes deseaban sumarse a él par ainvertir.
La cuenta en cuestión era @Ozono_Merval y hace años se mostraba activa en el mundo del análisis de inversiones. Ozono alcanzó a rozar los 7.000 seguidores en Twitter, a pesar de que su administrador nunca se identificó. A cambio de $10.000 mensuales, ofrecía la posibilidad de recibir vía WhatsApp un resumen del análisis de activos que en principio debían resultar útiles para tomar decisiones de inversión. El joven detrás de la cuenta utilizó esa cartera de contactos para inducir un sistema de inversión.
El organizador del servicio, que se presentaba como "Pablo", tenía otras cuentas de Twitter y las utilizaba para inducir un sistema de inversión.
El fondo de inversión en criptomonedas empezó a planearse casi un mes atrás cuando lo comentó a través de la lista de difusión por la que distribuía sus análisis de mercado. "Está enfocado a la gente que no tiene tiempo de tradear, entonces entra y participa en el Fondo con un aporte de capital mínimo inicial de USD 100 y un máximo de USD 5.000 por lo menos hasta ver cómo funciona y todos los fines de mes muestro la rentabilidad. Eso tiene un costo del 5% mensual", explicaba el administrador del servicio. Como las criptomonedas no operan en Bolsas ni dependen de una contraparte centralizada operan las 24 horas y los siete días de la semana, por lo que muchos eligen que terceros administren sus inversiones que hay que vigilar constantemente.
En total, en los primeros días de julio aportaron USD 73.747. Los usuarios de los servicios de Ozono notaron que los mensajes se redujeron paulatimanente y las noticias volvieron una semana después de la creación del fondo: el inversor había perdido todo. "Gente me siento muy mal. No me está saliendo nada y sólo pierdo dinero. Ni duermo. Lo lamento mucho. A mí me está cagando la vida. Un desastre. Perdón. Necesito un descanso", escribió Pablo a sus clientes en la noche del domingo pasado. Bitcoin, Ether y otras de las criptomonedas más operadas no salían de sus números rojos y el fondo recientemente creado sufría. Y sufría mucho.

"Vendí todo. Quedaron USD 10.000. Eso quiere decir que cagué mi vida, tengo muchas ganas de matarme. No estoy bien", afirmó en el grupo y continuó: "El mercado crypto me liquidó. De mi parte jamás prometí nada pero la mancha, la vergüenza que siento es infinita. Jamás superaré esto. Tienen mi tiempo y conocimientos a disposición. Trabajaré de por vida gratis si es necesario".

Aunque los inversores admitieron no conocer al administrador del fondo, el rastreo de la clave bancaria uniforme (CBU) a la cual depositaban mensualmente los $10.000, les permitió identificarlo. Se trata de Pablo, un platense de 53 años, monotributista y con administración de consorcios como principal actividad. El hombre no volvió a responder a ninguno de sus inversores.
Gastón, de 40 años, invirtió alrededor de USD 1.000 en el fondo de Ozono a principios de la semana pasada. En diálogo con Infobae confirmó los mensajes del administrador del fallido fondo de inversión y explicó que no aspira a recuperar la plata porque entiende que ya está perdida. "En un momento en que hablé con él, nos insultamos, y me dijo 'cómo vas a ser tan pelotudo de invertir con alguien que no conocés'", comentó.
Otro de los inversores, un estudiante que vive en La Plata, invirtió USD 400 en USDT (Tether) una stablecoin que imita el valor del dólar. "Le venía pagando los meses del servicio premium de criptomonedas en tiempo real. Se ganó la confianza de todos los suscriptores, tenía unas 200 personas en el servicio, lo tuvo unos cuatro meses. Se le ocurrió esta idea de armar este fondo común y me pareció bien", explicó el joven que, junto a los demás inversores perdió sus ahorros y todavía no recuperaron nada.