El gobierno de Alberto Fernández oficializó el pago de un nuevo bono de $5.000 para jubilados y pensionados en agosto próximo, con el objetivo de hacerle frente el avance de la inflación. Si bien todavía no se conocen las cifras de Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), se estima que la inflación del primer semestre del año podría ubicarse por encima del 25%. Durante este año, luego de la sanción de la nueva Ley de Movilidad, se otorgaron dos incrementos trimestrales: 8,07% en el primero y 12,12% en el segundo.
En la Casa Rosada informaron que el bono será depositado a todos los jubilados y pensionados que tienen ingresos de hasta 2 haberes mínimos ($46.130), un universo que alcanza a 6 millones de personas y representa al 83% del total de quienes cobran haberes previsionales.
Quienes cobran una jubilación mínima, actualmente ubicada en $23.065, en agosto cobrarán $28.065. En septiembre se oficializará un nuevo aumento trimestral por movilidad que actualizará jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares según la evolución de la recaudación y los salarios, tras los incrementos incorporados en marzo y junio.
El bono anunciado en la tarde del martes es el tercero de 2021. En abril y mayo se otorgaron otros dos bonos de $1.500 cada uno, para compensar el desfasaje entre las jubilaciones y los aumentos de precios. Después del anuncio, el Gobierno recordó otras medidas que se tomaron en favor de los jubilados: medicamentos gratuitos, que en promedio pueden representar unos $3.500 por adulto mayor, los bonos otorgados durante 2020 y 2021, y la devolución del 15% a las compras con débito que fue anunciada también esta semana.
Esta medida aplica para jubilados y pensionados que cobran el haber mínimo, titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación Universal por Embarazo (AUE). El mecanismo consiste en la devolución del 15% del monto total de los consumos realizados con la tarjeta de débito donde perciben la prestación.