Una nueva investigación realizada por médicos israelíes explica cómo y por qué algunas personas vacunadas podrían terminar hospitalizadas debido al COVID-19 a pesar de haber completado su esquema de inoculación. La propagación de la variante Delta de coronavirus sigue causando preocupación a nivel global por su alto nivel de transmisión y el trabajo determinó que las personas mayores con patologías previas e inmunosuprimidos tienen más probabilidades de contraer coronavirus y desarrollar un caso grave incluso después de estar completamente vacunadas.
La investigación, dirigida por el profesor Tal Brosh, jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Samson Assuta Ashdod, determinó como "infección irruptiva" a la minoría de personas que podrían contraer coronavirus y terminar internadas a pesar de la doble vacunación.
El ensayo implicó el estudio de 152 pacientes completamente vacunados de 17 hospitales que desarrollaron COVID-19 más de siete días después de recibir su segunda dosis de vacuna y requirió hospitalización antes de finales de abril.
"En general, podemos decir que lo principal es que no se trata de personas sanas", explicó Brosh a The Jerusalem Post en una entrevista. "Casi todos (96%) tenían comorbilidades: enfermedad cardíaca, enfermedad pulmonar, enfermedad renal, demencia, cáncer u otras dolencias comunes. Por lo tanto, las personas que contraen infecciones irruptivas y son admitidas están más enfermas que una persona normal", admitió.
De todos los pacientes estudiados, el 71% tenía hipertensión; 48% diabetes; 27% de insuficiencia cardíaca congestiva; 24% enfermedad renal crónica; 24% enfermedad pulmonar crónica; 19% demencia; y un 24% cáncer.

"Si su sistema inmunológico no funciona bien, tiene un mayor riesgo de no desarrollar la protección de la vacunación", sostuvo el experto y puntualizó que alrededor del 35% de los pacientes no tenían anticuerpos detectables, lo que significa que no habían logrado generar una respuesta inmunitaria a la vacuna. La media de tiempo transcurrido desde la segunda dosis hasta la hospitalización fue de 40 días en pacientes de un promedio de 71 años.