sábado 04 de abril de 2026

Científicos investigan cómo el COVID-19 ingresa al cerebro y lo daña

Los expertos sugieren que el coronavirus ingresa al cerebro a través de la mucosa olfativa y puede causar pérdida de memoria y otros síntomas neurológicos.

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La pandemia de coronavirus obligó a la comunidad científica a estudiar con velocidad el terreno desconocido de las afecciones que el SARS-CoV-2 provoca en el organismo. Un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature certifica que el coronavirus puede provocar múltiples efectos a nivel cerebral: afectar directamente las células, producir moléculas inmunes que pueden dañarlas o reducir el flujo sanguíneo. 

La infección por coronavirus puede provocar pérdida de memoria, accidentes cerebrovasculares y otros efectos en el cerebro. La pregunta según los expertos, es si la condición es posible de intervenir en el corto plazo para evitar secuelas mayores y de por vida. 

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Los síntomas neurológicos aparecieron en el 80% de las personas hospitalizadas con COVID-19 que fueron encuestadas en el estudio y los investigadores sostienen que el acceso del virus al cerebro podría darse a través de la mucosa olfativa. 

Un preliminar de la investigación publicado el mes pasado comparó imágenes de los cerebros de las personas antes y después de la enfermedad y encontró pérdida de materia gris en varias áreas de la corteza cerebral. Sin embargo, anteriormente se comprobó que el virus no puede atravesar el sistema de defensa del cerebro y no ataca a las neuronas de manera significativa. 

Las nuevas líneas ahora sugieren que el SARS-CoV-2 puede infectar a los astrocitos, un tipo de célula que abunda en el cerebro y tiene muchas funciones. “Los astrocitos hacen mucho para apoyar la función normal del cerebro”, incluido el suministro de nutrientes a las neuronas para que sigan funcionando, explicó Arnold Kriegstein, neurólogo de la Universidad de California en San Francisco. 

Los astrocitos infectados podrían explicar algunos de los síntomas neurológicos asociados con COVID-19, especialmente fatiga, depresión y la confusión o pérdida de memoria. 

Otra preimpresión de un estudio en febrero pasado a cargo de Daniel Martins-de-Souza, director de proteómica de la Universidad de Campinas en Brasil, informó que en las muestras de cerebro de 26 personas que murieron con COVID-19, el 66% de las células afectadas eran astrocitos. 

También se comprobó que el coronavirus puede impactar en el cerebro al reducir el flujo sanguíneo y afectar la función neuronal. 

David Attwell, neurocientífico del University College London, sugirió que los medicamentos utilizados para tratar la presión arterial alta, que implica la restricción de los vasos sanguíneos, podrían ser útiles en algunos casos de COVID-19. Actualmente, dos ensayos clínicos están investigando el efecto de la droga para la presión arterial, Losartán, en el tratamiento de la enfermedad.  

“En los últimos 15 años, ha quedado claro que, en respuesta a la infección, el sistema inmunológico de algunas personas produce inadvertidamente ‘autoanticuerpos’ que atacan su propio tejido”, expresó Harald Prüss, neuroinmunólogo del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas en Berlín. También está comprobado que algunos síntomas y daños neurológicos son el resultado de la reacción exagerada del propio sistema inmunológico del cuerpo al batallar contra el coronavirus. 

En una revisión publicada en mayo, Prüss resumió la evidencia de que estos autoanticuerpos pueden atravesar la barrera hematoencefálica y contribuir a trastornos neurológicos que van desde el deterioro de la memoria hasta la psicosis. “Actualmente estamos tratando de demostrarlo clínica y experimentalmente”, remarcó Prüss. 

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