La Provincia refuerza los controles a viajeros para evitar el ingreso de la variante Delta. Tanto el Gobierno bonaerense como el de la Ciudad de Buenos Aires dispusieron medidas sanitarias que deberán cumplir quienes vuelvan del exterior con el objetivo de impedir la circulación de la nueva cepa de COVID-19.
Según precisaron las autoridades, a partir de este jueves 1° de julio las y los bonaerenses que entren a la Argentina provenientes de otro país tendrán que realizar un aislamiento obligatorio que incluirá cuatro días de estadía en un hotel, cuyo costo que deberá asumir el viajero, y completar el período de siete días de cuarentena en su domicilio.
La medida fue anunciada durante una conferencia de prensa realizada en nuestra ciudad en la que participaron el gobernador Axel Kicillof; su jefe de Gabinete, Carlos Bianco; y el viceministro de Salud, Nicolás Kreplak, quienes además remarcaron la importancia de la determinación del Gobierno nacional que restringe a 600 la cantidad de argentinos que pueden ingresar al país por día.
En ese marco, Kicillof justificó esa decisión en la necesidad de "retrasar" lo máximo posible el ingreso de la variante Delta de coronavirus y señaló que se denunciará penalmente y se aplicará multas de más de cuatro millones de pesos a quienes no cumplan con la medida.

"Se trata de una cuestión de consciencia y solidaridad. Son medidas de cuidado y prevención razonables", dijo el mandatario provincial, al tiempo que rechazó las críticas de "los que militan los contagios y la falta de cuidado, y luego se rasgan las vestiduras" ante el aumento de los casos de coronavirus.
Kicillof planteó que la nueva cepa de COVID-19 “es un 70% más contagiosa" que otras, por lo que pidió "evitar que ingrese o demorar su ingreso", para lo que consideró necesario “lograr que quienes viajan al exterior, cuando regresen, no esparzan el virus en nuestra población", y agregó: "No se trata de molestar, sino de cuidar a la gente".

También subrayó que en distintos controles se detectó que más del 30% de los bonaerenses que regresaron al país del exterior en las últimas semanas, no cumplió con el aislamiento obligatorio, actitud que calificó de "poco solidaria".
Ante esa situación, la normativa estableció "quienes regresen del exterior entre el 1° de julio y el 31 de agosto, están obligados a aislarse en los lugares que determinen los gobiernos provinciales y de la CABA, durante 10 días, contados desde el testeo realizado en el país de origen".

En ese sentido, remarcaron que la estadía en los lugares de aislamiento estará a cargo del pasajero y se controlará que quienes regresaron de viaje estén en sus domicilios.
Se radicarán denuncias penales en caso de verificarse el incumplimiento del aislamiento, de acuerdo con los artículos. 205 y 239 del Código Penal, por violación a medidas contra epidemias y desobediencia a autoridad pública, sancionadas con prisión de seis meses a dos años y con prisión de 15 días a un año, respectivamente.