Del desafío a la misión, los avances del satélite que desarrolla la UNLP | 0221
0221
Del desafío a la misión, los avances del satélite que desarrolla la UNLP
FACULTAD DE INGENIERÍA

Del desafío a la misión, los avances del satélite que desarrolla la UNLP

Se trata de un modelo CubeSat, un instrumento muy pequeño que tendrá un sistema de comunicaciones, computadora de abordo, baterías y carga útil.

28 de junio de 2021

La pandemia no fue un impedimento para ponerle un freno al sueño del “Satélite Universitario”, desarrollado por jóvenes profesionales de la Facultad de Ingeniería de la UNLP. Todo lo contrario. En medio de las restricciones para disminuir la circulación del virus, los especialistas se las ingeniaron para continuar trabajando su propio modelo CubeSat, un instrumento estandarizado que tiene una forma determinada y que utiliza mucha tecnología comercial. Este es el primer satélite con esas características que una universidad pública pondrá en órbita. 

Se superó con éxito la revisión del diseño preliminar y el gran objetivo es comenzar antes de fin de año con la construcción del dispositivo. Sin embargo, quienes encabezan el proyecto no dudan en remarcar que el desafío más grande que tienen por delante es demostrar que todo lo que diseñaron funciona correctamente y que este sea el primero de varios que serán puestos en órbita. 

Este satélite será desarrollado y ensamblado íntegramente en el laboratorio del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la unidad académica de la UNLP. Según detallaron los integrantes del equipo, utilizará tecnología GNSS y será puesto en órbita con la misión de obtener información para estudios atmosféricos y de suelo.

“Tenemos básicamente dos misiones. Por un lado está la misión científica que es la demostración tecnológica de lo que llamamos técnicas con GNSS. Esto es la forma genérica de llamar del GPS. Por ejemplo, el GPS que uno tiene en el celular, está transmitido por satélites. Lo que hacemos es usar esas señales pero de formas diferentes a la navegación y las utilizamos para estudiar la superficie de la Tierra o la atmósfera. Cuando esas señales viajan por la atmósfera o se reflejan en la Tierra nos pueden dar información del medio”, le dijo a 0221.com.ar Sonia Botta, Magíster en sistemas satelitales y coordinadora del proyecto “Satélite Universitario”.

A partir de esta técnica, se pueden obtener datos atmosféricos como: temperatura, la presión, humedad, entre otros. “Nos permite hacer estudios a escala regionales, no es algo de detalle o que pueda usarse en meteorología. Sí se puede usar en estudios atmosféricos climáticos a gran escala”, comentó la joven oriunda de Ranelagh, Buenos Aires. Y agregó: “En cuanto a la superficie de la tierra, podemos obtener humedad del suelo, vientos superficiales en el océano, cobertura de vegetación, altimetría. Es bastante variado, esto trabajaría en el mismo rango de frecuencias como en SAOCOM pero de una forma muy diferente y por eso los datos van a ser diferentes”.

En cuanto a escalas, el CubeSat permitirá hacer mediciones en regiones de 100 kilómetros por 100 kilómetros, que se pueden programar en caso de que haya un satélite de GPS pasando cerca del lugar del cual se desea obtener determinada información. “En Argentina tendríamos muchas mediciones. Se programan mediante simulaciones, uno simula donde va a poder adquirir sus datos y podamos programarlo. Hay gente que está muy interesada en estas mediciones y ya nos han expresado dentro de la Facultad. Todo esto estará disponible para quien quiera utilizarlo de otras universidades”, añadió.

El primer satélite utilizará tecnología de GNSS-RO y GNSS-R. La radio-ocultación GNSS (GNSS-RO) es una de las técnicas más utilizadas en estudios atmosféricos, tanto en la región neutra como en la ionósfera. Por otro lado, existe una técnica más reciente denominada reflectometría GNSS (GNSS-R), que se puede emplear para estudiar la superficie terrestre.

El desafío está en que todo esto está hecho en un satélite que es muy chiquito, como el tamaño de una caja de zapatos. Es de 10 x 10 x 30 centímetros que tendrá un sistema de comunicaciones, computadora de abordo, baterías, carga útil", contó, al tiempo que detalló: "Una de las técnicas GNSS que vamos a usar ya se probó en otros satélites pero la segunda técnica nunca se probó en satélites tan pequeños. Si se llegara a lograr seríamos los primeros en poder hacerlo. Tiene ahí su componente de innovación, esa es la misión científica”.

En cuanto a la parte tecnológica, Botta destacó que todo el satélite fue desarrollado por los integrantes del CTA. “El hecho de que ya funcione todo este instrumento sería un gran logro”, manifestó en diálogo con este portal.

Hasta el momento, los resultados de cada una de las pruebas que realizaron a través de los simuladores son alentadores y los ingenieros se entusiasman en completar con todas las etapas que establecieron cuando comenzó el proyecto. “La verdad es que una de las técnicas se probó y estamos con bastante confianza que eso va a resultar bien y la otra es que estamos diseñando la parte de las antenas, que va a ser la parte más compleja. Todavía no tenemos resultados en ese sentido. El satélite en conjunto viene avanzando muy bien y esperamos tener resultados alentadores para fin de año y la idea sería, aunque sea a muy pequeña escala, probar con algún dron nuestros algoritmos de procesamiento”, explicó Botta.

En esa línea, adelantó la fecha estimada del lanzamiento del CubeSat es diciembre de 2022 y están haciendo las gestiones para que sea puesto en órbita con otra misión. “Va a ir con otro satélite porque nuestro satélite es muy pequeño. Sí hay algunos cohetes que lanzan pequeños satélites todos juntos pero cada uno tiene su misión. Eso lo estamos evaluando: si vamos como carga útil secundaria o compartiendo cohete. Esto no es lo mismo porque con carga útil tenemos menos prioridad que compartiendo cohete, que tenemos un poco más de poder de decisión”, comentó.

Para este “Satélite Universitario”, los integrantes del equipo definieron una serie de pasos a seguir con el detalle de cada una de las etapas, esto incluyó también el final de la vida del CubeSat. Es decir, se planificó qué hacer cuando el instrumento finalice el período de operaciones para que no se transforme en basura espacial. “Es algo que hace años se viene implementando. Si una lanza su satélite en cohetes que sigan las regulaciones de la NASA o de la Agencia Espacial Europea, sí o sí tienen que demostrar que el satélite va a reingresar en menos de 25 años. Eso es una regulación que está implementada en Estados Unidos y en Europa. Está recomendada a nivel internacional por las Naciones Unidas. Lo tenemos en cuenta por una cuestión ética y legal. Estamos trabajando para que el satélite puede reingresar en menos de 25 años”, sostuvo.

Lo cierto es que el sueño del “Satélite Universitario” está cada vez más cerca y ni siquiera las limitaciones que impuso la pandemia del coronavirus fueron un impedimento para que los investigadores bajen los brazos o decidieran postergar las tareas por tiempo indeterminado. “En pleno 2020 decidimos hacerlo de forma virtual. Lo primero fue arrancar con la convocatoria para ver qué misión iba a cumplir el satélite y así arrancó. Empezamos a trabajar a finales del 2020 y a principios del 2021 definimos la misión. La semana pasada superamos con éxito la primera revisión del proyecto que fue la revisión del diseño preliminar y va avanzando. La verdad que es un proyecto que entusiasma mucho”, expresó Botta.

Por último, la coordinadora del proyecto señaló que el próximo paso es “implementar todo lo que salió de la revisión del diseño”, etapa en la cual “siempre hay sugerencias y muchas acciones para concretar". “Nuestro siguiente paso va a ser directo a diciembre, tenemos la siguiente revisión ya tiene que estar todo listo para fabricarse. Estamos trabajando a full para que esto sea algo material y no una simulación”, cerró.

Es importar remarcar que Sonia Botta estudió Ingeniería Aeronáutica en La Plata y formó parte del equipo de la UNLP que participó del lanzamiento del SAOCOM-1B, el satélite argentino más grande del mundo.

COMENTARIOS

Se trata de un modelo CubeSat, un instrumento muy pequeño que tendrá un sistema de comunicaciones, computadora de abordo, baterías y carga útil.
0221

Del desafío a la misión, los avances del satélite que desarrolla la UNLP

Se trata de un modelo CubeSat, un instrumento muy pequeño que tendrá un sistema de comunicaciones, computadora de abordo, baterías y carga útil.
Del desafío a la misión, los avances del satélite que desarrolla la UNLP

La pandemia no fue un impedimento para ponerle un freno al sueño del “Satélite Universitario”, desarrollado por jóvenes profesionales de la Facultad de Ingeniería de la UNLP. Todo lo contrario. En medio de las restricciones para disminuir la circulación del virus, los especialistas se las ingeniaron para continuar trabajando su propio modelo CubeSat, un instrumento estandarizado que tiene una forma determinada y que utiliza mucha tecnología comercial. Este es el primer satélite con esas características que una universidad pública pondrá en órbita. 

Se superó con éxito la revisión del diseño preliminar y el gran objetivo es comenzar antes de fin de año con la construcción del dispositivo. Sin embargo, quienes encabezan el proyecto no dudan en remarcar que el desafío más grande que tienen por delante es demostrar que todo lo que diseñaron funciona correctamente y que este sea el primero de varios que serán puestos en órbita. 

Este satélite será desarrollado y ensamblado íntegramente en el laboratorio del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la unidad académica de la UNLP. Según detallaron los integrantes del equipo, utilizará tecnología GNSS y será puesto en órbita con la misión de obtener información para estudios atmosféricos y de suelo.

“Tenemos básicamente dos misiones. Por un lado está la misión científica que es la demostración tecnológica de lo que llamamos técnicas con GNSS. Esto es la forma genérica de llamar del GPS. Por ejemplo, el GPS que uno tiene en el celular, está transmitido por satélites. Lo que hacemos es usar esas señales pero de formas diferentes a la navegación y las utilizamos para estudiar la superficie de la Tierra o la atmósfera. Cuando esas señales viajan por la atmósfera o se reflejan en la Tierra nos pueden dar información del medio”, le dijo a 0221.com.ar Sonia Botta, Magíster en sistemas satelitales y coordinadora del proyecto “Satélite Universitario”.

A partir de esta técnica, se pueden obtener datos atmosféricos como: temperatura, la presión, humedad, entre otros. “Nos permite hacer estudios a escala regionales, no es algo de detalle o que pueda usarse en meteorología. Sí se puede usar en estudios atmosféricos climáticos a gran escala”, comentó la joven oriunda de Ranelagh, Buenos Aires. Y agregó: “En cuanto a la superficie de la tierra, podemos obtener humedad del suelo, vientos superficiales en el océano, cobertura de vegetación, altimetría. Es bastante variado, esto trabajaría en el mismo rango de frecuencias como en SAOCOM pero de una forma muy diferente y por eso los datos van a ser diferentes”.

En cuanto a escalas, el CubeSat permitirá hacer mediciones en regiones de 100 kilómetros por 100 kilómetros, que se pueden programar en caso de que haya un satélite de GPS pasando cerca del lugar del cual se desea obtener determinada información. “En Argentina tendríamos muchas mediciones. Se programan mediante simulaciones, uno simula donde va a poder adquirir sus datos y podamos programarlo. Hay gente que está muy interesada en estas mediciones y ya nos han expresado dentro de la Facultad. Todo esto estará disponible para quien quiera utilizarlo de otras universidades”, añadió.

El primer satélite utilizará tecnología de GNSS-RO y GNSS-R. La radio-ocultación GNSS (GNSS-RO) es una de las técnicas más utilizadas en estudios atmosféricos, tanto en la región neutra como en la ionósfera. Por otro lado, existe una técnica más reciente denominada reflectometría GNSS (GNSS-R), que se puede emplear para estudiar la superficie terrestre.

El desafío está en que todo esto está hecho en un satélite que es muy chiquito, como el tamaño de una caja de zapatos. Es de 10 x 10 x 30 centímetros que tendrá un sistema de comunicaciones, computadora de abordo, baterías, carga útil", contó, al tiempo que detalló: "Una de las técnicas GNSS que vamos a usar ya se probó en otros satélites pero la segunda técnica nunca se probó en satélites tan pequeños. Si se llegara a lograr seríamos los primeros en poder hacerlo. Tiene ahí su componente de innovación, esa es la misión científica”.

En cuanto a la parte tecnológica, Botta destacó que todo el satélite fue desarrollado por los integrantes del CTA. “El hecho de que ya funcione todo este instrumento sería un gran logro”, manifestó en diálogo con este portal.

Hasta el momento, los resultados de cada una de las pruebas que realizaron a través de los simuladores son alentadores y los ingenieros se entusiasman en completar con todas las etapas que establecieron cuando comenzó el proyecto. “La verdad es que una de las técnicas se probó y estamos con bastante confianza que eso va a resultar bien y la otra es que estamos diseñando la parte de las antenas, que va a ser la parte más compleja. Todavía no tenemos resultados en ese sentido. El satélite en conjunto viene avanzando muy bien y esperamos tener resultados alentadores para fin de año y la idea sería, aunque sea a muy pequeña escala, probar con algún dron nuestros algoritmos de procesamiento”, explicó Botta.

En esa línea, adelantó la fecha estimada del lanzamiento del CubeSat es diciembre de 2022 y están haciendo las gestiones para que sea puesto en órbita con otra misión. “Va a ir con otro satélite porque nuestro satélite es muy pequeño. Sí hay algunos cohetes que lanzan pequeños satélites todos juntos pero cada uno tiene su misión. Eso lo estamos evaluando: si vamos como carga útil secundaria o compartiendo cohete. Esto no es lo mismo porque con carga útil tenemos menos prioridad que compartiendo cohete, que tenemos un poco más de poder de decisión”, comentó.

Para este “Satélite Universitario”, los integrantes del equipo definieron una serie de pasos a seguir con el detalle de cada una de las etapas, esto incluyó también el final de la vida del CubeSat. Es decir, se planificó qué hacer cuando el instrumento finalice el período de operaciones para que no se transforme en basura espacial. “Es algo que hace años se viene implementando. Si una lanza su satélite en cohetes que sigan las regulaciones de la NASA o de la Agencia Espacial Europea, sí o sí tienen que demostrar que el satélite va a reingresar en menos de 25 años. Eso es una regulación que está implementada en Estados Unidos y en Europa. Está recomendada a nivel internacional por las Naciones Unidas. Lo tenemos en cuenta por una cuestión ética y legal. Estamos trabajando para que el satélite puede reingresar en menos de 25 años”, sostuvo.

Lo cierto es que el sueño del “Satélite Universitario” está cada vez más cerca y ni siquiera las limitaciones que impuso la pandemia del coronavirus fueron un impedimento para que los investigadores bajen los brazos o decidieran postergar las tareas por tiempo indeterminado. “En pleno 2020 decidimos hacerlo de forma virtual. Lo primero fue arrancar con la convocatoria para ver qué misión iba a cumplir el satélite y así arrancó. Empezamos a trabajar a finales del 2020 y a principios del 2021 definimos la misión. La semana pasada superamos con éxito la primera revisión del proyecto que fue la revisión del diseño preliminar y va avanzando. La verdad que es un proyecto que entusiasma mucho”, expresó Botta.

Por último, la coordinadora del proyecto señaló que el próximo paso es “implementar todo lo que salió de la revisión del diseño”, etapa en la cual “siempre hay sugerencias y muchas acciones para concretar". “Nuestro siguiente paso va a ser directo a diciembre, tenemos la siguiente revisión ya tiene que estar todo listo para fabricarse. Estamos trabajando a full para que esto sea algo material y no una simulación”, cerró.

Es importar remarcar que Sonia Botta estudió Ingeniería Aeronáutica en La Plata y formó parte del equipo de la UNLP que participó del lanzamiento del SAOCOM-1B, el satélite argentino más grande del mundo.