El sábado pasado un comercio de alimentos ubicado en 22 y 69 sufrió un violento asalto a mano armada en horas de la noche del pasado sábado. Los delincuentes entraron completamente encapuchados y con total impunidad apuntaron a la cajera. En menos de 3 minutos les pegaron a los clientes y se llevaron toda la plata de la recaudación.
Afortunadamente no hubo que lamentar heridos de gravedad, pero la dueña del minimercado manifestó toda su indignación ante las cámaras de Todo Noticias: “36 veces me robaron en los últimos años. La anterior fue en febrero y también en marzo”.
La víctima del robo remarcó que lo que más le molestó fue la tranquilidad con la que actuaron los delincuentes. “Tengo 16 cámaras de seguridad y no les interesa, como tenemos barbijos ahora están más tapados. No les interesa que los mires y los grabes, entran como si nada”, remarcó la mujer.
Asimismo, expresó su desprecio por la conducta de los ladrones que fueron “bastante agresivos, empujaron a los clientes. Les sacaron todo y también la plata de la caja”. Además, puntualizó: “me agarro odio cuando vi que agarraron alfajores y los tiraron a la vereda, ni siquiera se los llevaron. Vos no tenés hambre entonces”.

La dueña del comercio explicó que en reiteradas veces realizó las denuncias pertinentes, pero no parece haber solución al reclamo. “Hablamos con la policía, el tema es que no se puede hacer nada, los delincuentes hacen lo que quieren. Te dan ganas de reventarlos”.
Tal como muestran las imágenes, el primero en ingresar es un delincuente con campera roja, todo encapuchado y con un arma en la mano. Detrás de él, entró otro ladrón que también comenzó a amenazar a los clientes que se encontraban comprando mercadería.
Luego de haber saqueado la caja, golpeado a una clienta y robado las pertenencias de los que estaban en el minimercado, los delincuentes emprendieron una rápida fuga, sin dejar demasiados rastros.
“La situación es difícil, pero uno la pelea como buen argentino. Continuamente estoy pensando que me van a robar y es terrible vivir de esa manera”, finalizó la mujer amargada por el miedo que enfrenta día a día como dueña de un comercio en la ciudad.