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¿Cuáles son las carreras que mejor y peor pagan en Argentina?

Los datos fueron recopilados a fines de 2019, cuando el salario promedio de quienes se graduaban recientemente era de $63.000.

A la hora de elegir una carrera universitaria uno de los aspectos que suele ser clave, además de la vocación y los intereses personales, es el sueldo. Y en las últimas horas se conoció un informe del Gobierno sobre las carreras mejores pagas.

El análisis estuvo a cargo del Centro de Estudios para la Producción (CEP) XXI, dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo, que evaluó los salarios en cada sector.

Los datos fueron recopilados a fines de 2019 al cruzar loas estadísticas de empleo formal en relación de dependencia y la base del Sistema Araucano (registro de graduados universitarios). En ese entonces, el salario promedio de los graduados universitarios recientes era de $63.454.

Esa cifra fue considerada la “prima salarial” y a partir de ahí se elaboró un ranking con las carreras que mejor pagan y las que peor lo hacen. En el primer grupo están la procuración (con salarios un 44,4% por encima de esa prima), la criminología (38%), la farmacia (35,5%), la ingeniería naval (33,7%) y la ingeniería petrolera (30,2%).

La procuración es una carrera de pregrado o título intermedio de abogacía. Daniel Schteingart, director del CEP XXI, señaló que quienes estudian procuración terminan trabajando en el Poder Judicial. “Los títulos intermedios no suelen tener buenos salarios, pero el empleo en el Poder Judicial sí. Esto explica la ‘paradoja’”, dijo.

En la otra punta se encuentran la arqueología (sus graduados ganan un 60,6% menos que esa prima salarial), la dermatología (-58,6%), teatro y danza (-48,9%), astronomía (-45,3%) y ciencias naturales (-39,2%).

Cabe destacar que el informe solo tomó datos de salarios asociados a puestos formales y quienes se gradúan de estas carreras “factiblemente obtienen un porcentaje importante de sus ingresos del trabajo por cuenta propia”, aclaró el documento.

Según explicó Schteingart, se aislaron variables que afectan al salario como la edad, la experiencia laboral, el sector de actividad, el tamaño de empresa, el género o la provincia de residencia. “De este modo, si tomamos a dos personas que son idénticas en edad, experiencia laboral y género y solo se diferencian en la carrera que estudiaron, lo que hacemos es ver el diferencial salarial que es atribuible a la carrera elegida”, detalló.

Una de las principales conclusiones es que entre las 20 áreas del conocimiento con mejores remuneraciones, 11 son ingenierías. Entre ellas se destacan la naval, la petrolera y la eléctrica. También se subrayó que la brecha salarial de género se acentúa en las ciencias aplicadas y en las ciencias sociales y se reduce en las ciencias de la salud y en las ciencias humanas. Schteingart agregó otra: según datos de Indec, tener un título universitario implica un 36% más de salario horario respecto a haber terminado la secundaria.

“La discusión sobre qué carreras universitarias debemos promover entre los jóvenes no puede escindirse del antiquísimo debate sobre la estructura productiva. No podemos decidir qué formación fomentar sin abordar la cuestión de qué debe producir el país; no tiene sentido. La industria manufacturera, por ejemplo, remunera muy bien a los egresados de ingeniería, seguridad industrial, logística y carreras afines, las llamadas ciencias aplicadas. Pero los servicios profesionales, por su parte, demandan más egresados de carreras de ciencias sociales y algo similar ocurre en el sector de tecnologías de la información, en las finanzas y en la administración pública. Entonces, ¿necesitamos más ingenieros o más abogados? Depende de a qué transformación productiva queramos apostar”, consideró.

Para el director del CEP XXI, es importante difundir esta información salarial para que los jóvenes puedan hacer “una elección informada a la hora de comenzar sus estudios universitarios”. Y destacó: “Esto no quiere decir desalentar que sigan su vocación, pero sí que sean conscientes de cuánto se remunera esa vocación. Quienes se arrepientan de su elección no siempre tendrán una segunda oportunidad. Entonces, brindar información es contribuir a que esas elecciones sean mejores, a nivel tanto individual como social”.

Por otro lado, en los últimos días también se conoció un estudio de la Cámara de la Industria Argentina del Software (Cessi), a través del Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (Opssi). Según este informe, el 50% de los profesionales del sector tecnológico tiene un salario que se encuentra entre los $77.000 y los $151.000, bastante por encima del promedio del sector formal que, descontando impuestos, ronda los $67.000. Esta rama no fue estudiada en el informe del CEP XXI.

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