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¿Qué pasa si se atrasa el turno para la aplicación de la segunda dosis del COVID-19?

La primera dosis asegura la efectividad contra el COVID-19 y la segunda aplicación la refuerza. Qué dicen los expertos sobre el tiempo de espera.
¿Qué pasa si se atrasa el turno para la aplicación de la segunda dosis del COVID-19?

El Plan Estratégico de Vacunación avanza a paso firme y el Gobierno nacional asegura que 15.353.408 de personas ya recibieron al menos la primera componente de alguno de los sueros contra el coronavirus. Esto significa que un 34% de la población Argentina ya está inmunizada al menos con una dosis, según se desprende del Registro Federal de Vacunación Nominalizado (NOMIVAC).

La efectividad se asegura casi en su totalidad con una segunda dosis y en el país su aplicación se demora debido a la poca disponibilidad de esas segundas componentes, una realidad que se replica nivel mundial. Por el momento se contabilizan 3.150.527 personas que completaron su plan de inmunización, lo que significa un 7% de la totalidad de la población.

En Argentina, luego de la administración de la primera dosis, la persona debe esperar la notificación del Gobierno nacional para presentarse al vacunatorio y recibir la segunda inoculación. Las vacunas que cuentan con aprobación en nuestro país tienen un intervalo mínimo de dosis de 21 o 28 días.

En el Gobierno priorizaron la aplicación del primer componente a la mayor cantidad de población posible para poder extender la protección a los grupos de riesgo y esto resultó en una extensión del intervalo entre dosis que roza los tres meses.

El personal de salud se inoculó bajo el intervalo tradicional, sobre todo aquellos que realizan actividad asistencial con alta exposición al virus o manipulan hisopados. En línea, se determinó que las personas que ya padecieron la enfermedad deben espaciar la vacunación entre unos 3 y 6 meses posteriores al alta. Respecto a esto, el infectólogo y vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica Roberto Debbag expresó que no es la opción más adecuada, pero resulta vital para asegurar la extensión de la vacunación debido a la escasez, y aseguró que "el cuerpo tiene memoria y aunque el momento de la segunda dosis sea más tarde, se puede completar la cobertura".

La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, reconoció que el acceso a las segundas dosis es más complejo en el marco del plazo máximo de tres meses al que muchos de los vacunados se acercan. "Es más difícil acceder al segundo componente porque está demorada la producción y porque también se están aplicando las segundas dosis en Rusia en este momento", planteó.

En el Gobierno argentino afirman que las gestiones por el arribo de más inmunizaciones en segunda etapa están en auge, se espera que para la próxima semana arribe un nuevo cargamento destinado a completar los ciclos de vacunación.

¿Qué pasa si se atrasa el turno para la aplicación de la segunda dosis del COVID-19?
PANDEMIA Y CIENCIA

¿Qué pasa si se atrasa el turno para la aplicación de la segunda dosis del COVID-19?

La primera dosis asegura la efectividad contra el COVID-19 y la segunda aplicación la refuerza. Qué dicen los expertos sobre el tiempo de espera.

10 de junio de 2021

El Plan Estratégico de Vacunación avanza a paso firme y el Gobierno nacional asegura que 15.353.408 de personas ya recibieron al menos la primera componente de alguno de los sueros contra el coronavirus. Esto significa que un 34% de la población Argentina ya está inmunizada al menos con una dosis, según se desprende del Registro Federal de Vacunación Nominalizado (NOMIVAC).

La efectividad se asegura casi en su totalidad con una segunda dosis y en el país su aplicación se demora debido a la poca disponibilidad de esas segundas componentes, una realidad que se replica nivel mundial. Por el momento se contabilizan 3.150.527 personas que completaron su plan de inmunización, lo que significa un 7% de la totalidad de la población.

En Argentina, luego de la administración de la primera dosis, la persona debe esperar la notificación del Gobierno nacional para presentarse al vacunatorio y recibir la segunda inoculación. Las vacunas que cuentan con aprobación en nuestro país tienen un intervalo mínimo de dosis de 21 o 28 días.

En el Gobierno priorizaron la aplicación del primer componente a la mayor cantidad de población posible para poder extender la protección a los grupos de riesgo y esto resultó en una extensión del intervalo entre dosis que roza los tres meses.

El personal de salud se inoculó bajo el intervalo tradicional, sobre todo aquellos que realizan actividad asistencial con alta exposición al virus o manipulan hisopados. En línea, se determinó que las personas que ya padecieron la enfermedad deben espaciar la vacunación entre unos 3 y 6 meses posteriores al alta. Respecto a esto, el infectólogo y vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica Roberto Debbag expresó que no es la opción más adecuada, pero resulta vital para asegurar la extensión de la vacunación debido a la escasez, y aseguró que "el cuerpo tiene memoria y aunque el momento de la segunda dosis sea más tarde, se puede completar la cobertura".

La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, reconoció que el acceso a las segundas dosis es más complejo en el marco del plazo máximo de tres meses al que muchos de los vacunados se acercan. "Es más difícil acceder al segundo componente porque está demorada la producción y porque también se están aplicando las segundas dosis en Rusia en este momento", planteó.

En el Gobierno argentino afirman que las gestiones por el arribo de más inmunizaciones en segunda etapa están en auge, se espera que para la próxima semana arribe un nuevo cargamento destinado a completar los ciclos de vacunación.

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La primera dosis asegura la efectividad contra el COVID-19 y la segunda aplicación la refuerza. Qué dicen los expertos sobre el tiempo de espera.