En medio del brote de infectados por COVID-19, la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires resolvió que los docentes mayores de 60 años podrán volver a dictar clases presenciales. La medida se conoció cuando los gremios manifestaron su preocupación por la gran cantidad de maestros que contrajo COVID-19 y debe permanecer aislado.
Según se detalla en la Resolución N° 416/21, solo podrán hacerlos los trabajadores y trabajadores mayores de 60 años que no tengan factores de riesgo de salud y, además, “siempre y cuando manifiesten expresamente su voluntad para cumplir tareas de manera presencial, por resultar estratégico a los fines de la vuelta a la actividad presencial en el ciclo lectivo 2021 considerándoselos convocados por su función”.
En la Norma se destaca que los docentes deberán presentar “ante el equipo directivo o su autoridad superior -para su posterior remisión al área central competente- la Declaración Jurada de Salud y demás condiciones para la actividad presencial”.

En ese sentido, se resolvió “la inasistencia al lugar de trabajo de las personas trabajadoras del Sector Público Provincial que sean convocadas a prestar servicios de manera presencial, cuando se trate del progenitor, progenitora o persona adulta responsable a cargo de un niño, niña o adolescente con discapacidad o considerado/a población de riesgo”.
Para ello, el trabajador o trabajadora escolar deberá acreditar el vínculo con el niño, niña o adolescente con discapacidad o considerado/a población de riesgo. Además, tendrá que presentar el Certificado Único de Discapacidad vigente y el certificado médico, con resumen de historia clínica e informe del médico tratante que fundamente que el niño, niña o adolescente no puede incorporarse a actividades presenciales del ciclo lectivo.