Eran alrededor de las 3.20 de la mañana cuando Oscar Barale se acercaba a la terminal de la Línea Oeste en 31 entre 513 y 514 para tomar su turno en el control del tráfico. Manejaba acompañado por Oscar Tavia, a quien había recogido en el camino. Él entraba a las 4 del domingo y el otro arrancaba con su micro a las 4.05. Una explosión llamó la atención de ambos y la polvareda que se levantó 20 metros más adelante les indicó que había un choque.
En segundos ya estaban en la trágica escena y Tavia reconoció el Renault 9 blanco: "Es el auto de Cristian", dijo en referencia a Cristian Godoy, otro chofer que también llegaba a la empresa para hacer su recorrido. Barale no imaginó que un instante después se encontraría con el cuerpo de Walter Rodríguez, uno de sus mejores amigos, que murió en el asiento del acompañante.
"En pocos segundos ves una película de toda la vida", le cuenta el hombre a 0221.com.ar desde Magdalena, lugar de nacimiento de Walter, donde fue su despedida antes del entierro previsto para este lunes. "Intenté sacarlo por todos los medios pero no pude, le hablaba, le decía el nombre y él no respondía, creo que no se enteró de nada", dice todavía conmovido y cuenta que dobló el parante de la puerta intentando destrabarla. "Se ve en la foto", dice y tiene razón.
Oscar retrocede unos instantes en el relato, cuando se dio cuenta que el auto chocado era el el Cristian Godoy. "Paramos a menos de diez metros y mientras Oscar (por Tavia) llamaba al 911 yo saqué a Cristian del auto porque me pidió que lo ayudara. Los puse en el piso con una mochila debajo de la cabeza".
Fue el conductor del auto el que le relató en caliente cómo fue la secuencia del choque. El auto negro, un Citroën C4, intento pasar a otro auto y lo impactó de frente. "No hubo tiempo de nada porque en esa zona la calle se hace más angosta", dijo.

Después que alguien le dijo que había otro muchacho dentro del auto. "Hasta ese momento no lo había visto a Walter, doy vuelta para intentar sacarlo pero no podía. Lo llamé, lo llamé y nunca me contestó. Si vez la foto del auto que tiene el parante roto en el costado, lo doblé yo para intentar sacarlo. Pero no pude. Aparte ya estaba muerto, ni se enteró. No me respondió, no se movía, estaba ahí con su carita, lo llamaba por el nombre y nada", recuerda Barale uno de los momentos más duros que le presentará la vida.
El accidente tomó trascendencia al conocerse los videos en que se ve a una de la pasajeras del otro auto diciendo que venías todos borrachos. Oscar recuerda que quien manejaba quería pelear. "Le dije 'mirá lo que hiciste, estás borracho', y se puso muy agresivo, quería pegarme a toda costa", recuerda. Después trascendió que el grupo venía de una fiesta clandestina.

La madrugada del domingo le presentó a Oscar Barale una amarga circunstancia que atravesar. A menos de 200 metros de la empresa en la que trabajaban juntos desde hace tanto tiempo, en medio de los hierros retorcidos, le tocó ser el primero que vio el cuerpo de su compañero fallecido. "Dentro de tres meses cumplíamos 30 años, porque entramos a trabajar el mismo día", dice Oscar, quien asegura que todavía no sabe como se mantiene en pie.
Desde aquel día la relación fue mucho más allá de las horas en la empresa. Tienen una vida compartida juntos, al punto que Walter el era el padrino de uno de los hijos de Oscar. "Era un tipo sencillo y estoy seguro de que a quien le preguntes te va a decir que lo quiere. Es imposible no quererlo", dice el amigo.

Walter era de Magdalena pero las cosas de la vida lo llevaron a vivir a La Plata. Tiene dos hermanas y un hermano, que también murió en 2009 otro accidente de tránsito. Cumplió 51 años el 22 de diciembre, estaba en pareja y tenía cuatro hijos de entre 2 y 22 años.