Es platense, heladero y hace algunos años se fue a vivir a Roma donde puso un negocio que se convirtió en el favorito del Papa Francisco. Se trata de Sebastián Padrón, oriundo de Los Hornos, quien desde muy joven comenzó con un emprendimiento de venta de helados, volviéndose reconocido por su calidad y trabajo.
Luego de instalarse en las inmediaciones del Vaticano, se puso como objetivo hacerle llegar sus productos a Bergoglio y deleitarlo con sus exquisitos sabores. "Fuimos de cara dura a llevárselo directamente, idea de mi señora. Fuimos hasta Santa Marta, donde él vive. Hablamos con los guardias y preguntamos cómo hacer para entregarle el helado", indicó el hombre en diálogo con La Cielo.
Tras pasar por algunos controles de rutina para verificar que todo estuviera en condiciones, la pareja pudo dejarle cuatro kilos. "Después, por intermedio de un cura que fue a visitarlo y que sabía que al Papa le había gustado el helado, vino a comprar para llevarle. Al día siguiente, nos vino a traer una tarjeta, un rosario y un pergamino con una bendición para toda la familia", contó el muchacho, agregando que también le acercó empanadas y hasta una cremona.
Debido a la repercusión, Sebastián contó cuál es el secreto de su éxito, revelando que la clave está en elegir él mismo la materia prima para la elaboración. "Acabo de romper 250 huevos para hacer el sambayón", afirmó. Cuando estaba en La Plata, solía ir al Mercado Central y realizar una selección detallada de las frutas y verduras. Hoy, en Italia, pide limones y frutas secas argentinas por su calidad.
"Hay muchos argentinos en Roma que vienen antes de entrar al Vaticano y compran su helado", aseguró el emprendedor. Por este motivo, se ganó el título de "El heladero del Papa".