El dictado de clases presenciales quedó en el foco de la tormenta y se transformó en uno de los temas que generó discordia entre el Gobierno nacional, provincial y de CABA. Con la curva de contagios en ascenso, volver al dictado virtual del ciclo lectivo fue lo que se dispuso en el último Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), aunque no fue adoptado de manera integral.
En las próximas horas se darán a conocer las nuevas restricciones y se determinará la manera en la que seguirán las clases a partir del lunes en la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y en todo el país.
Hasta el momento queda claro que la postura de Axel Kicillof es que siga vigente la virtualidad en el territorio bonaerense, al menos hasta que se pueda bajar el nivel de contagios y se regule la capacidad del sistema de salud.
Por el lado de Horacio Rodríguez Larreta, su intención es implementar un sistema de “presencialidad reducida”. Las escuelas porteñas mostraron su resistencia a cerrar nuevamente las aulas, aunque la situación epidemiológica de estas semanas los hizo replantear algunas cosas. Es por eso que ahora buscarán seguir con las escuelas abiertas, pero con mayores cuidados y menos alumnos.
Cabe destacar que Nicolás Trotta, ministro de Educación, en sus recientes declaraciones evidenció sus ganas de continuar con la presencialidad, sin embargo fue contundente al marcar que todo dependerá de lo que esgriman los especialistas sanitarios y decida el Gobierno.
En este contexto es que Alberto Fernández deberá establecer la modalidad que se adoptará en el dictado de clases desde el próximo lunes. En las reuniones con los gobernadores provinciales, el Presidente consiguió un fuerte apoyo a las decisiones que tome en esta nueva etapa de cuarentena, y por ende se espera que la mayoría acate lo que expecifique el DNU. La duda está en saber qué fuerza tendrá el pedido de Rodríguez Larreta al mandatario nacional y si logrará torcer su postura.