Investigadores de la Universidad de Washington, en los Estados Unidos, advirtieron que las vacunas contra el COVID-19 no previenen completamente las infecciones pero destacaron que las posibilidades de enfermar son casi nulas.
Investigadores de la Universidad de Washington, en los Estados Unidos, advirtieron que las vacunas contra el COVID-19 no previenen completamente las infecciones pero destacaron que las posibilidades de enfermar son casi nulas.
En ese sentido, detallaron que las inmunizaciones funcionan como un escudo, impidiendo que un virus infecte las células por completo. Pero en la mayoría de los casos, una persona que se vacuna está protegida contra enfermedades pero no necesariamente contra infecciones.
El sistema inmune de cada persona es un poco diferente. Cada vez que las autoridades sanitarias señalan que una vacuna tiene una efectividad del 95% eso solo significa que el 95% de las personas que se vacunaron no enfermarán.
Estas personas podrían estar completamente protegidas de la infección o podrían estar infectadas pero permanecer asintomáticas porque su sistema elimina el virus muy rápidamente. El 5% restante puede infectarse y enfermar, pero es muy poco probable que esas personas sean hospitalizadas. La vacunación, entonces, no evita las infecciones al 100% pero en todos los casos le confiere al sistema inmune una gran ventaja frente al coronavirus. Ya sea una protección completa contra la infección o, si desarrolla algún nivel de enfermedad, siempre estará mejor después de recibir su dosis de vacuna que si no la hubiera recibido.
De este análisis, surge la pregunta: ¿infección significa transmisión del virus? Los investigadores aclararon que la transmisión se produce cuando suficientes partículas virales de una persona infectada se introducen en el cuerpo de otra no infectada. En teoría, cualquier persona infectada podría transmitir el virus, pero la vacunación reducirá la posibilidad de que esto suceda. En general, aunque la vacunación no prevenga completamente la infección, reducirá significativamente la cantidad de virus que sale de la nariz y la boca y acortará el tiempo en que se elimina el virus.
Este parece ser el caso de las vacunas contra el coronavirus. En un reciente estudio previo que aún no fue revisado por pares, investigadores israelíes evaluaron a 2.897 personas vacunadas en busca de signos de infección. La mayoría no tenía virus detectable, pero las personas que estaban infectadas tenían una cuarta parte de la cantidad de virus en sus cuerpos que las personas no vacunadas a las que se les hizo la prueba en momentos similares después de la infección. Esto significa que ante una menor presencia del virus SARS-CoV-2 también se reducen las posibilidades de propagarlo y si la cantidad de virus en el cuerpo es lo suficientemente baja, la probabilidad de transmitirlo puede llegar a casi cero.
Sin embargo, los investigadores aún no saben dónde está ese límite para el coronavirus y, dado que las vacunas no brindan una protección del 100% contra la infección, recomiendan que las personas continúen usando mascarillas y manteniendo medidas de distanciamiento social incluso después de ser vacunadas.
Han surgido nuevas variantes de coronavirus en los últimos meses y estudios recientes muestran que las vacunas son menos efectivas contra algunas de ellas, como la variante B1351 identificada por primera vez en Sudáfrica.
Cada vez que el SARS-CoV-2 se replica obtiene nuevas mutaciones. En los últimos meses, los investigadores encontraron nuevas variantes que son más infectivas, lo que significa que una persona necesita inhalar más virus para infectarse, otras variantes que son más transmisibles, por lo que aumenta la cantidad de virus que puede desprender una persona; y hasta una en particular que parece tener más facilidad para evadir el sistema inmune, según los primeros datos.
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