Por Yanina Lamberti* y Leandro Amoretti**
Por Yanina Lamberti* y Leandro Amoretti**
De forma extraordinaria en la historia de nuestro país y la región, la ciudad de La Plata fue diseñada y construida bajo gestión estatal, en el marco del paradigma urbanístico progresista de la época. Sin embargo, hoy su desarrollo se encuentra marcado por fuertes disputas de intereses y un proceso de fragmentación económico y social.

Las personas detenidas tras la protesta de cooperativistas en la Municipalidad de La Plata fueron liberadas este sábado por falta de pruebas.
El observatorio del CONICET detectó desde Argentina la energía sísmica de los terremotos en Venezuela con un sismómetro de alta precisión.
En particular en las dos últimas décadas, La Plata registró un proceso fenomenal y descontrolado de expansión de su área urbana. Está claro que ese crecimiento no fue orientado en beneficio de los sectores populares, y como consecuencia las barreras que dificultan el acceso masivo a la tierra y el hábitat se incrementaron. A pesar de los esfuerzos inclusivos de políticas nacionales durante los gobiernos kirchneristas, en particular en el último mandato de Cristina Fernández -mediante el plan PROCREAR-, las líneas de intervención contrarias por parte del Municipio abonaron a un desarrollo urbano desigual.
Luego, la gestión de Cambiemos consolidó estas tendencias regresivas de segregación urbana, potenciadas por la crisis económica, por el retiro del estado municipal de los barrios más humildes, y por el refuerzo simbólico y económico de los promotores inmobiliarios. Esto determinó que en los últimos años se hayan aprobado entre gallos y medianoches modificaciones en el código de ordenamiento urbano para rezonificación de tierras que no consideran las condiciones para el desarrollo productivo, ni el grave conflicto de la movilidad, acceso a servicios, ni la matriz ambiental, echando por tierra la configuración de una ciudad socialmente integrada.
Asimismo, se han realizado descaradas reasignaciones de fondos que van en contra del acceso a servicios básicos por parte de los sectores más vulnerables. Como ejemplo concreto, podemos mencionar la readecuación de fondos que se realizó a mediados del 2019, donde 37 millones de pesos que iban a ser destinados para el tendido cloacal del barrio popular Nuevo Abasto fueron utilizados para la peatonalización de la avenida 51 entre 4 y 6.
La planificación territorial asume un carácter central al interior del Frente de Todos. Su conformación y la historia de los espacios, sectores y movimientos que lo integramos, expresan la resistencia a los intereses inmobiliarios privados, y la defensa de las y los inquilinos, excluidos, pequeños comerciantes, quinteros arrendatarios, familias de vivienda única y aquellas que pelean por el reconocimiento de los barrios populares.
Una enorme mayoría de platenses se ve afectada por la política urbana de Cambiemos. Aproximadamente 28 mil familias viven en barrios populares, 130 mil personas pagan un alquiler todos los meses porque no les alcanza para ser propietarias, y un universo de 4 mil productores y productoras arriendan las tierras en las que producen los alimentos que comemos a diario.
Desde la oposición en la ciudad resulta ineludible señalar y cuestionar estas políticas y sus resultados dramáticos. Sin embargo, es necesario organizar, construir, y trabajar sobre una agenda de transformaciones concretas. Ese camino estamos transitando, articulando actores hacia una propuesta de acceso a la tierra y al hábitat que contraste con la inacción municipal. Las conquistas nacionales y provinciales deben tener su correlato en nuestra ciudad, sabiendo que su historia la ubica lejos del neoliberalismo y las inequidades.
*Concejala Concejala de la ciudad de La Plata por el Frente de Todxs
**Militante del Frente Patria Grande