Teresa y su pequeña nieta se convirtieron en dos nuevas víctimas de la inseguridad en La Plata, luego de que dos hombres irrumpieran en su casa y comenzara exigirles el dinero de la supuesta venta de un vehículo. Tras varias horas de golpes y torturas, los ladrones finalmente se convencieron que la información que tenían no era cierta y terminaron escapando con un pobre botín de tres pares de zapatillas y tres viejos celulares.
Todo ocurrió alrededor de la 1 del último jueves en una casa de 140 y 527, cuando los delincuentes ingresaron a la vivienda y sorprendieron a ambas mujeres descansando. "Estaba durmiendo cuando de pronto sentí que abrían la puerta. Pensé que era mi nieta la que estaba entrando así que me quedé en la cama. Creo que le estaba diciendo que no hiciera mucho ruido cuando la luz se encendió. Abrí los ojos y tenía dos tipos en la pieza, uno por los pies de la cama y el otro al costado", reveló todavía conmocionada la mujer de 63 años.
"Si gritás, te quemamos", le dijo uno de los ladrones a Teresa para intimidarla. Sin hacer siquiera otro comentario, uno de ellos se abalanzó sobre la mujer. "Recuerdo que uno estaba con barbijo y había otro, el más malo, que no escondió su cara. Ese mismo fue el que se me tiró encima y me empezó a cachetear. Me dijo 'te vendieron vieja, sabemos que hace poco vendiste un auto y que tenés plata'", contó la víctima en diálogo con El Día.
Mientras el delincuente la golpeaba, su cómplice comenzó a registrar la habitación en busca del supuesto dinero, pero la mujer les explicó que no había vendido el auto todavía. Fue entonces que su nieta, de 14 años, llegó a la casa y terminó siendo reducida y atada a una silla. "Le dijeron que se quedara calladita porque me iban a matar. Mi nieta intentó zafarse y cuando se dieron cuenta le pegaron en las costillas. Cuando me levanté para protegerla, me agarraron a patadas y hasta me mordieron. Yo creo que el tipo estaba más enojado con la persona que le había pasado el dato que conmigo, pero se terminó descargando con nosotras", precisó la mujer.

Herida y con el brazo fracturado, la mujer les ofreció las llaves de su auto para que se fueran y los ladrones las tomaron, pero se marcharon sin llevarse el vehículo y con un pobre botín entre sus manos. Toda la pesadilla duró una hora y nada se sabe sobre los delincuentes que ahora son intensamente buscados.