El presidente Alberto Fernández destacó que durante la pandemia ningún argentino se quedó sin atención médica y se refirió a las negociaciones por la vacuna contra el COVID-19. “Hace 20 días me acusaron de envenenar a la gente y ahora me piden veneno para todos los argentinos”, ironizó.
Fue durante un acto en la provincia de Tucumán, tras visitar una planta de la empresa algodonera TN&Platex. También mantuvo un encuentro con industriales y representantes de sindicatos.
En ese marco, el mandatario argentino indicó que el coronavirus “nos cambió toda la agenda" y dijo que si bien se trató de una enfermedad con un impacto global, "el mundo entero no tuvo que encontrar la pandemia después de Macri".
Fernández recordó que apenas comenzada su gestión, cuando se estaba "encendiendo la economía", llegó una pandemia de coronavirus que debió afrontarse con un "sistema de salud que había sido abandonado por los que gobernaron antes, que habían eliminado el Ministerio de Salud, que habían dejado vencer vacunas".
En ese sentido, criticó a aquellos que afirman que el Gobierno promueve "una nueva pelea con el campo". “Cuando digo que quiero preservar la mesa de los argentinos ellos leen 'promueven una nueva pelea con el campo'. Cuando uno dice 'queremos revisar la ley de biocombustibles' ellos leen 'quieren terminar con los biocombustibles".
El mandatario argentino también se refirió al aumento de la productividad industrial, a la suba de precios internacionales de las materias primas y a su correlato en el mercado interno. "Les marcaba (a los industriales textiles) que me encanta verlos crecer, pero me preocupa que los precios de los productos crezcan como crecen", afirmó para luego describir un ciclo que describe la economía nacional repetidamente: "Crece la producción, crece la demanda, aumentan los precios", sostuvo.
En ese sentido, dijo que "el problema es mucho más grave aún" cuando se trata de los alimentos. "No podemos seguir con las mismas lógicas de siempre. Me criticaron porque lleno mis discursos de demandas morales: la política es moral y ética, y apelo a la moral y a la ética de los argentinos para que entiendan que no podemos caer en el mismo problema que siempre nos ha complicado", añadió.
Además, consideró que “garantizar que los precios internacionales no se vuelvan en desmedro de los argentinos" y subrayó que no quiere "ejercer a espada del poder".
Por último, apuntó que "la Argentina que mejor funciona no es la que ajusta, sino que es la que contiene a todos y les da un lugar para crecer".