El intendente de La Plata Julio Garro decidió meter mano en su gabinete y la versión oficial ubica como motivos de la decisión a la pelea con el gobierno provincial por la gestión de la seguridad en la ciudad. El jefe comunal platense rompió lanzas con la cartera bonaerense a cargo de Sergio Berni el año pasado, cuando éste resolvió descabezar a la cúpula policial platense que había sido promovida desde el palacio de calle 12.
Aquello derivó en un enfriamiento total de las relaciones entre las áreas de seguridad de ambas jurisdicciones, las cuales venían manteniendo reuniones semanales. Ahora, fuentes oficiales de la Municipalidad indicaron a 0221.com.ar que el intendente considera clave reorganizar la gestión local en esa materia, una de las más preocupantes por los niveles delictivos, y para ello decidió bajar a subsecretaría el área de Convivencia y Control Ciudadano para que quede bajo la órbita de la Secretaría de Seguridad.
Traducido a nombres propios dentro del gabinete de Garro, la movida implicaría una ratificación de confianza en el titular del área, Darío Ganduglia, que controlará una suerte de superestructura que coordinará y establecerá los criterios que ambas reparticiones aplicarán en la calle para trabajar desde la ciudad en materia de seguridad.
Como contrapartida, la consecuencia indirecta es una degradación del espacio que conduce la ex delegada de Villa Elisa, Virginia Pérez Cattáneo, quien a mediados del año pasado se había hecho cargo de Control Urbano, una de las áreas más sensibles por la conflictividad que presentan los temas que debe gestionar a diario. Aunque no hay nada oficial al respecto parece complicado que la funcionaria acepte continuar en esos términos.

"La idea es poder articular tareas conjuntas en la prevención del delito y la seguridad vial", indicaron a 0221.com.ar fuentes comunales a la hora de justificar la decisión de Garro, la cual se ejecutaría en las próximas horas. Alegan que "tras la remoción de la cúpula policial, se quiere trabajar en articular mejor internamente con las distintas áreas que tienen a su cargo el 'control de la calle' y la prevención".
Por omisión, ese análisis podría llevar a interpretar que Garro observa un riesgo de discordancia entre ambos espacios en caso de que sigan trabajando por separado, lo cual podría atentar contra la gestión en un marco de conflictividad con la provincia y sin control de la Policía Local desde que Berni y Axel Kicillof decidieron desplazar a los jefes recomendados por el platense.
De concretarse los cambios, con el correr de los días se terminará de definir el organigrama que tendrá la nueva estructura, pero la premisa es que se logre una articulación mayor en las tareas de los agentes de Control Ciudadano -dedicados mayormente a los operativos de tránsito-, la nueva Guardia Urbana de Prevención y los agentes de la Secretaría de Seguridad, las tres patas en que se apoya la política de seguridad municipal. Habrá que ver si la convivencia perdura en el tiempo o si existen nuevos ajustes.
En principio la intención es que Pérez Cattáneo quede como subsecretaria subordinada a Ganduglia, pero trascendió que la titular de Control Urbano no está para nada conforme con los cambios, que propuso alternativas y que estaría decidida a irse junto a parte de su equipo si eso efectivamente se concreta. Esas cuestiones se resolverán en las próximas horas.
Como lectura política parece insoslayable el respaldo que el cambio representaría para Ganduglia, un funcionario que había quedado en el ojo de la tormenta que desató la persecución y el choque que protagonizaron Carolina Piparo y su marido Juan Ignacio Buzali en la madrugada de Año Nuevo. Es un hombre de extrema confianza del intendente, lo acompañó como cabeza de lista de concejales en 2019 y su nombre aparece en todas las conversaciones en las que se analiza el escenario de la sucesión.

Pero ajenos a la interna del gabinete municipal, voceros comunales afirman que todo está relacionado con la mala relación con el gobierno provincial y el impacto que produjo en las políticas de seguridad la ruptura del diálogo. "Es la primera vez que el intendente no tiene ninguna injerencia sobre la Policía local, una fuerza de proximidad que es clave", citan como ejemplo.
La pelea explotó a fines de noviembre, cuando Berni decidió remover a la cúpula al Jefe Departamental La Plata y al jefe de lo que fuera la Policía Local, Sebastián Martínez Pass y Pablo Moracca respectivamente, quienes habían sido recomendados por el intendente
Desde ese momento comenzaron los enfrentamientos públicos con el subsecretario de Participación Ciudadana Pablo Fernández, un funcionario de confianza de Berni que es platense. Y la disputa creció primero con el descontrol de las fiestas clandestinas en las últimas semanas del año pasado y más tarde con las quejas de los funcionarios platenses por el aumento de los índices del delito en la ciudad.
La salida buscada por Garro, al menos por ahora, es volver al esquema con el que inicio su mandato, cuando Control Urbano (así se llamaba entonces la repartición y sigue siendo conocida popularmente) era una subsecretaría bajo la órbita de Seguridad. En aquel entonces los actores eran otros: Roberto Di Grazia en la primera (luego ascendido a secretario) y el ex comisario Daniel Piqué en la segunda.