Los momentos previos a la muerte de Diego Armando Maradona siguen ofreciendo incógnitas, aunque en las últimas horas una empleada que trabajaba en la casa del Diez contó cómo fueron las últimas horas del ídolo popular. Se trata de Romina Milagros Rodríguez, apodada "Monona" por el ex DT de Gimnasia.
La mujer, que conocía la intimidad del astro en la vivienda del country de Tigre, reveló algunos detalles sobre el delicado estado de salud que atravesaba el futbolista.
"Era divino, como un chico a veces, nos reíamos, bailábamos, lo retaba", dijo en declaraciones al canal América. Monona empezó trabajando para la familia durante los fines de semana en la propiedad de Villa Devoto y con la cuarentena se extendió a tiempo completo.
A su vez, afirmó que el entorno cotidiano de Maradona estaba conformado por su seguridad, el sobrino, su secretario, su masajista y ella. "Había que llevarlo, con su mal humor, si no quería comer, no comía, tenía sus horarios, era todo como él quería", señaló y agregó: "Le faltaba una mamá, más que una pareja, la extrañaba mucho".
Pero una de las partes más fuertes de su relato fue cuando narró cómo fue la última noche del Diez. "Me dijo que no quería comer, pero le llevé unos sándwiches y un té. Dicen que no comió, pero es mentira, comió uno porque yo los contaba. Quería estar solo, quería descansar", reveló. Y aclaró que su médico era Luque y que Diego le hacía caso a él.
Sobre la mañana en la que falleció Maradona, indicó: "No sé si es verdad o mentira que lo escucharon moverse. Yo cuando lo vi ya estaba ahí. Lo único que recuerdo es el conteo que no quiero ni acordarme, '1, 2, 3, vamos'. Es muy fuerte".
Monona afirmó que aquella mañana del 25 de noviembre estaban todos tratando de revivirlo. "Estaba la enfermera y el de seguridad haciéndole RCP; es mentira que la psiquiatra se lo hacía porque no sabía cómo se hacía. Y después me decían a mí que le hiciera respiración. 'Yo no', dije. A mí me daba impresión, no podía. Me decían: 'Dale, Monona, hacelo, cuando yo te digo, 1, 2, 3'. Era una locura, ese conteo quedó en mi cabeza por días", puntualizó.
Contó a su vez que llegaron muchas ambulancias al lugar, pero en un momento una médica dijo que no se podía hacer nada más para reanimarlo. Y cerró: "Para mí él dijo: 'Ya está, basta de todo'".
Respecto de la relación con sus hijas, Monona dijo que no tenía la misma relación con Dalma y Gianinna que con Jana. "Las hijas sí estuvieron, siempre, Gianinna cuando la llamabas, siempre estaba, pero con Jana era otro vínculo, no era lo mismo, no era tan pegada. Se quedaba a dormir, pero era distinto el trato. Dalma hablaba mucho por teléfono por el tema del COVID-19. Pero todos los hijos estuvieron presentes".