Mientras Ómicron sigue haciendo estragos, desde el Gobierno pusieron paños fríos a la idea de volver a una cuarentena absoluta. Carla Vizzotti fue contundente en las últimas horas y dijo: “Buscamos evitar los aislamientos masivos por el impacto económico".
La ministra de Salud Nacional sostuvo que estudiarán el resultado de la estrategia uruguaya de no confinar a los inoculados para eventualmente imitar esa recomendación. Además, adelantó que la semana próxima se reunirá con su par de Turismo y Deportes, Matías Lammens, para definir protocolos de pase sanitario y aforos en los eventos masivos deportivos durante la temporada de verano, pero subrayó que eso dependerá de la "situación epidemiológica de cada sede" y de "la decisión de cada provincia".
En diálogo con Radio 10, le consultaron si en el corto plazo podría alcanzarse los 100.000 casos diarios de contagiados, a lo que Vizzotti contestó: “Es difícil hacer ese pronóstico. Lo que necesitamos es avanzar muy fuerte con la vacunación y maximizar los cuidados para reducir la transmisión del virus”.
Al mismo tiempo, sostuvo que el acortamiento de los períodos de aislamientos, anunciado ayer tras la reunión del Consejo Federal de Salud (Cofesa), se tomó en base a "la evidencia científica en relación a los datos de transmisión, incubación y rol de las vacunas y en el impacto que la nueva variante está provocando en el mundo fundamentalmente en la cuestión económica por el aislamiento de la gran cantidad de casos".

Con respecto a la utilización de autotest, cuya autorización está en evaluación para su venta en farmacias, Carla Vizzotti destacó que no implica "una solución mágica" pero sumará una "herramienta válida" para atender la mayor demanda generada por la suba de contagios. Finalmente, que ante las largas filas en los centros de testeos de todo el país "las provincias están comprando tests, nosotros estamos también distribuyendo y las provincia están trabajando para expandir sus centros de testeo".