Un reclamo de celeridad judicial para el tratamiento de una causa penal del departamento judicial de La Plata impacta de lleno en el corazón de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires (SCBA). Se trata de recurso de apelación presentando por la defensa de los expolicías Ernesto Roberto Conti y José Antonio Cáceres, quienes fueron encontrados culpables de matar a Néstor Ariel Cannizzo en uno de los calabozos de la comisaría Cuarta de Berisso.
Por este caso que conmocionó a la región también fueron condenados otros dos policías, el teniente Roberto Antonio Percuoco y al oficial principal Ricardo De La Canal, pero una sala de Tribunal de Casación de la provincia de Buenos Aires los absolvió al tratar los planteos de las defensas. Ambos recuperaron la libertad.
La misma sala de Casación, integrada por los jueces Daniel Carral y Ricardo Borinsky, confirmaron la perpetua para Conti y Cáceres, pero las defensas llevaron sus planteos a la máxima instancia provincial y hace más de un año que el expediente espera por su tratamiento.
El juicio oral se desarrolló en marzo de 2019. Los cuatro acusados llegaron a esa instancia en libertad, pero tras la lectura de la sentencia en abril de aquel año quedaron detenidos.
La Justicia dio por probado que el 22 de octubre de 2011, Néstor Ariel Cannizzo (33), murió dentro del calabozo de la comisaría Cuarta de Berisso, producto de una brutal golpiza. Los autores, según la sentencia, fueron Cáceres y Conti y no se descarta que la muerte haya sido lenta y dolorosa.
EL JUICIO
Según la acusación particular, en cabeza de la abogada Verónica Bogliano que representó a Mónica Yllescas, madre de la víctima, en la mañana del 21 de octubre de 2011 los cuatro policías imputados de la comisaría Tercera de Berisso entraron violentamente, sin orden de allanamiento y lo molieron a golpes. Los vecinos fueron testigos de cómo lo sacaban a la rastra y ensangrentado. Ariel fue llevado a la seccional Tercera, y allí continuaron golpeándolo. Durante la tarde de ese mismo día, lo trasladaron a Reconocimiento Médico. La versión del médico policial fue que el joven "se negó a ser atendido". En el informe, por tanto no hay constancia de las lesiones. Esa irregularidad fue el comienzo de una trama de encubrimiento.
Luego fue trasladado a la seccional Cuarta de Berisso donde lo pudo ver su hermano Damián. Ariel estaba golpeado, lleno de marcas y moretones, mal y descompuesto. “Avisale a mamá que mañana, que es sábado, hay visitas. Que venga”, le dijo al despedirse. Esa fue la última vez que alguien de su familia lo vio con vida. Durante la madrugada del 22 murió mientras estaba detenido. Un informe posterior del perito de parte nombrado por la familia y la Asociación Miguel Bru, dio cuenta de que presentaba contusión cerebral, traumatismo cerrado de tórax y abdominal, y hemorragias internas en el hígado y pulmón, lo que le ocasionó la muerte por no haber recibido tratamiento médico alguno.
Durante la investigación, los policías fueron absueltos por el entonces juez de Garantías César Melazo (hoy detenido), pero la medida fue apelada por el fiscal Marcelo Romero y la Cámara de Apelaciones de La Plata avaló el reclamo de la instrucción.
La sentencia de primera instancia fue dictada por el Tribunal Oral Criminal I de la Plata, por mayoría. Para los jueces Hernán Decastelli y Cecilia Sanucci se trató de un homicidio calificado, pero la jueza Silvia Hoerr, en minoría, entendió que el caso debe encuadrarse como “apremios Ilegales”.