A raíz de la polémica que se suscitó por la vacunación en menores de 17 años, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) realizó un análisis de las vacunas que se aplican en el país para ese grupo etario: Pfizer, Moderna y Sinopharm. Los especialistas evaluaron los efectos adversos y también comunicaron las razones del apoyo de la entidad.
“No solo beneficia a quienes la reciben, sino que también contribuye a lograr protección comunitaria”, afirmaron los especialistas en un comunicado.
“La inmunización contra COVID-19 resulta una intervención esencial para controlar la pandemia a largo plazo. Las vacunas pueden desempeñar un rol clave en la disminución de la mortalidad, así como en el impacto sobre la infección severa y la transmisión del virus”.
EL ANÁLISIS Y LOS EVENTOS ADVERSOS
La SAP aseguró que “evaluar la efectividad real de una vacuna es extremadamente complejo y requiere varios años”, pero de todas maneras, afirmaron que en países con alta tasa de vacunación “se ha visto una disminución clara en la cantidad de contagios y, sobre todo, disminución de la mortalidad”.

La inoculación “beneficia, sobre todo, a las poblaciones más vulnerables a la infección por SARS-CoV-2. En esta situación de emergencia sanitaria, que continúa a pesar de la disminución de casos activos, la decisión de vacunar a niños pequeños en base a los datos limitados” se torna “en una recomendación de vacunación voluntaria de este grupo etario” con sueros desarrollados “desde plataformas previamente conocidas”.

Según explicaron los pediatras, “es importante que las vacunas contra el SARS-CoV-2 cumplan con altos estándares de seguridad” y la diferenciaron de reactogenicidad, siendo que en el segundo caso “es autolimitada y refleja una reacción inmune innata normal a la exposición al antígeno que genera una respuesta inmune adaptativa”. En cambio, los eventos adversos supuestamente atribuibles a la vacunación e inmunización (ESAVI) se describen “como cualquier situación de salud no esperada (síntoma, signo no intencionado, alteración de laboratorio o enfermedad) que ocurre posterior a la vacunación y que no necesariamente tiene una relación causal con ésta”.
“El ESAVI, si bien presenta una asociación temporal, no implica necesariamente causa y efecto. La causalidad se determina mediante la adecuada investigación del caso”, explicaron desde la SAP.

Según enumeraron en el documento de la SAP, se aplicaron:
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1.932.165 de dosis de Sinopharm, las cuales (cada 100 mil dosis) provocaron 7.9 eventos adversos supuestamente atribuibles a la vacunación e inmunización (ESAVI), aproximadamente 9 chicos, y 1.2 ESAVI graves; más de un chico.
1.055.244 de dosis de Moderna, las cuales (cada 100 mil dosis) provocaron 30.9 ESAVI (es decir casi 31 chicos) y 2.7 ESAVI graves (más de dos chicos).
1.741.476 de dosis de Pfizer, las cuales (cada 100 mil dosis) provocaron 9.1 ESAVI (es decir más de nueve chicos) y 1.1 ESAVI graves (más de un chico).

Además, puntualizaron que los eventos probablemente relacionados a la vacunación fueron reacciones locales con o sin fiebre, síndrome pseudogripal, cefalea, mialgias, artralgias, astenia, escalofríos y alergia.