Tras alegatos en el juicio oral por la violación y muerte de la nena Mía Aguirre, de tres años de edad ocurrido en 2017, la fiscalía de juicio y los abogados de la abuela de la víctima solicitaron una condena de prisión perpetua para Cecilia Cabrera, madre de la criatura, y de 45 años de cárcel para Sergio Argañaraz, concubino de la acusada.
La fiscal Silvina Langone y los abogados Matías Pietra Sanz y Andrea Reynoso consideraron que la madre debe ser condenada por el delito de homicidio agravado por el vínculo y partícipe principal de abuso sexual, mientras que su pareja debe ser considerado culpable del delito de abuso sexual agravado seguido de muerte.
Además el letrado Pietra Sanz solicitó la nulidad del alegato de las defensas porque “fueron leídos cuando el Código Procesal acepta las lecturas solo para citas doctrinarias y reproducción de testimonios, pero no para toda la exposición”, señalaron las fuentes consultadas.
Detrás de la historia de la nena emerge la lucha de su abuela por la tenencia y crianza. La mujer había denunciado los malos tratos que sufría su nieta. La causa estuvo en el Juzgado Protectorio de Familia N° 5 de La Plata, a cargo de Hugo Rondina, cuya actuación en este expediente fue criticada. La abuela oportunamente culpó al juez por no haber hecho nada ante sus denuncias, las que acompañó incluso con fotografías para mostrar el maltrato que Mía sufría de parte de la madre y de padrastro.
l país se estremeció con el denominado “Caso Mía”. El 21 de agosto de 2014, la nena ingresó al nosocomio de Berisso en un estado de salud grave. Permaneció internada varios días hasta que su corazón dijo basta y se plantó. Falleció en el mediodía del 24 de septiembre como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio mientras se encontraba internada en la sala de cuidados intensivos del Hospital de Niños de La Plata donde había sido derivada. A la pequeña los acusados la habían llevado hasta el hospital donde dijeron a los médicos que se había caído. Todos los informes médicos dan cuenta de maltrato infantil con heridas y cicatrices de larga data.

La resolución del caso está en manos del Tribunal Oral Criminal I de La Plata integrado por los jueces Germán Decastelli, Cecilia Sanucci y Ramiro Fernández Lorenzo.