Fernando García, epidemiólogo y presidente del comité de ética del Instituto Carlos III, sostuvo que administrar una sola dosis de las vacunas Pfizer o Moderna, lo que se denomina “inmunidad imperfecta”, puede favorecer la propagación de mutaciones y que el coronavirus y sus variantes persistan en el tiempo.
Según el experto, si con una única aplicación no se consigue la inmunidad suficiente “los beneficios de la vacunación se pierden”, mientras que aún “se desconoce el grado de inmunidad de una sola inoculación”. En conclusión, para el especialista “prácticamente se tira el dinero”.
En ese mismo sentido, Marcos López Hoyos, de la Sociedad Española de Inmunología, solicitó que se cumpla de forma estricta con los tiempos de la vacunación y que la segunda dosis se administre en el margen previsto, no más allá de los 28 días. “De no hacerlo así, la efectividad de la vacuna no está asegurada”, advirtió y agregó que ese retraso podría conllevar un “error importante”.
Además de subrayar “cierto descontrol” en el actual proceso de vacunación”, dijo que “cuanto más divides los puntos de vacunación, hay menos mecanismos de coordinación y más posibilidades de que ocurran fallos y el proceso se ralentice”.
De acuerdo a López Hoyos, las “mutaciones de escape” podrían esquivar una respuesta inmune débil y hacer que el patógeno se vuelva más agresivo. Incluso los ya recuperados podrían volver a infectarse, y las vacunas necesitarían una actualización.

No obstante, Philip Krause, que dirige el grupo de trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró que, hasta ahora, el coronavirus no parece haberse vuelto resistente a las vacunas contra el COVID-19. “La noticia no tan buena es que la rápida evolución de estas variantes sugiere que el virus puede estar evolucionando hacia un fenotipo resistente a la vacuna más rápido de lo que quisiéramos”, alertó.
Las vacunas que se utilizan actualmente ejercen una presión evolutiva sobre el SARS-CoV-2. Son principalmente las variantes del virus, que escapan al control del sistema inmunitario gracias a sus mutaciones, las que se seleccionan y siguen siendo capaces de reproducirse. Aunque eso no implica necesariamente que un virus se vuelva cada vez más letal a través de la selección, ya que los que eliminan a su huésped, rápidamente se vuelven menos capaces de propagarse y desaparecen, mientras que las variantes más inofensivas se vuelven a propagar.