En medio de las subas de las naftas que se reflejaron en los últimos meses, crecieron los pedidos para cambiar los autos a Gas Natural Comprimido (GNC). Los combustibles tuvieron un aumento del 30% y de forma paralela comenzó a verse una gran cantidad de solicitudes para realizar la conversión, que representa un ahorro del 50% en los gastos a la hora de cargar los tanques.
Según el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), durante 2020 hubo un total de 47.925 conversiones en la provincia de Buenos Aires y 97.303 en todo el país, y si se compara el tercer trimestre con el cuarto, se nota una fuerte suba del 22% en el territorio provincial, donde actualmente existen unos 775 mil vehículos con GNC.
Asimismo, actualmente el parque de unidades que funcionan a GNC se ubica en el orden de los 1,7 millones de rodados en el país (el 45% en provincia de Buenos Aires) y entre los instaladores hay confianza en que 2021 será un lapso en que se volverá al nivel de las 750 conversiones diarias como ocurrió hace dos décadas.
La colocación de los famosos tubos amarillos resulta tentadora para muchos desde la fuerte suba del dólar en la segunda parte del Gobierno de Mauricio Macri. Luego, bajo la presidencia de Alberto Fernández, la nafta estuvo congelada nueve meses, pero desde agosto pasado los sucesivos ajustes hicieron que aumente alrededor del 30%, con ya dos alzas en este 2021.

En ese marco, la Premium de YPF pasó de unos $29 en abril de 2017 a unos $85 en los distritos bonaerenses. Mientras que en ese mismo período el GNC trepó de $14,50 a los actuales $30, en promedio, en el mismo período.
Vale destacar que se estima que con un tubo de 10 metros cúbicos de gas se pueden recorrer 120 kilómetros, mientras que el consumo promedio de un naftero es de diez kilómetros por un litro.